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Capitulo 15: Ino Yamanaka

 

I

Las noticias no paraban de hablar sobre él, si viviría o moriría. La primera ministra Kurotsuchi dio una conferencia a los cuatro días de ser internado en el hospital, hablo a la nación e incluso otras naciones cuya economía ahora era sostenida por Konoha Industries escucharon.

La policía esta respaldada por el organismo internacional de la interpol para este caso, no habrá descanso ni perdón contra los responsables de este crimen que a sido catalogado como un atentado terrorista en la nación. El castigo será inevitable una vez que se lleve ante la justicia a los cobardes —fueron parte de sus palabras que formaban parte de un largo discurso que ahora puede ser visto en el internet.

De la boca de Sarada-san, ella había tomado un descanso de velar por el señor Uzumaki en la vivienda con su madre. Un lugar que no había visitado tras vivir independiente y volverse la nueva consentida del moribundo magnate, con ellas estaban reunidas algunas aquellas que conformaban el segundo circulo del harem del mismo Naruto. Estaba Hanabi, Kushina, Ten ten, Temari, Karui e Ino con la doctora Haruno y su hija, todas juntas mirando la declaración publica de la ministra sentadas en la sala de su hogar vestidas de negro como si se tratará de un funeral pero ahí estaban acompañándose por una buena razón.

¿Esta bien esto? —pregunto Ino en ese aura triste que gobernaba la habitación—. ¿Acaso esto es el karma? ¿Esta bien que nos sintamos más preocupadas por él que por nuestros esposos?

Si fuera el karma, sería Shikamaru quien estuviera en el hospital entre la vida y la muerte y no Naruto. En cuanto me enteré quería dejarlo solo e ir corriendo a ver como estaba en lugar de esperar, aparentando que él no me importa —dijo Temari con la misma emoción desconsolada.

O Konohamaru.

Chouji.

Cierren la boca —levanto la voz Ino y de su lugar en el muebl—. Esto no es el karma si es lo que preguntan, solo hay admitirlo perras infieles. Nos importa más nuestro amante que nuestros esposos.

De nuevo silencio e Ino pudo volver a sentarse, aunque ellas podían escuchar lo que en la televisión se hablaba, sin seguir prestando atención.

¿Pero quien intentaría matarlo o porque? —pregunto Karui.

Crean me, es mejor no preguntarnos —hablo Kushina, los sentimientos entre mezclados de madre y amante la tenían tensa, su mano derecha no dejaba de temblar, una señal de un inminente desarrollo de parkinson o los nervios de saber si él despertaría pronto o nunca—. Cuando Minato fue asesinado lo ultimo que quería era saber era el rostro y nombre de los responsables. Solo agradezco de que la justicia funciona en este país, para algunos.

Naruto Uzumaki era uno de esos algunos.

Sarada Uchiha estaba enterada cual era el rostro del responsable detrás del mortífero ataque contra el señor Uzumaki y su nombre. Luego de tan perturbador descubrimiento ella vago por el hospital cuando Hinata venia a visitarlo Sarada-san la dejaba sola, nunca la vio pero quedar perturbada con solo escuchar ella ya no podía visualizar el rostro amable de la mujer de la misma forma, proyectada por su misma imaginación veía un rostro pervertido en su rostro y al enorme goliath que era rival de Naruto Uzumaki, detrás de ella teniendo intimidad desenfrenada sin amor. Una Hinata siendo sumisa y obligada con ese hombre que se deleitaba de hacer gozar como de sufrir al mismo tiempo. El pensamiento de pecado e hipocresía de parte de Sarada la tenían agobiada que quería buscar donde respirar aire fresco, sin salir del hospital.

Vino a encontrar a Tsunade confrontando a la jefa de seguridad del magnate y a la guardaespaldas personal por igual en una de las habitaciones del hospital, Konan y Samui traían heridas menores en sus brazos y en sus caras pero la herida que más se les veía era la de la vergüenza que sentían tras haber fallado en el cumplimiento de su único deber.

Ese maldito sigue con vida ¿No se supone que había muerto? —pregunto a regañadientes, Tsunade—. Hay que encontrarlo y asegurarnos de que esta vez este en verdad muerto.

¿Como hacerlo? Momoshiki a podido pasar inadvertido durante la ultima década, no sabemos por donde empezar a buscar —contesto Samui, su mano le temblaba ante el sentimiento de impotencia.

La policía capturo con vida a uno de los atacantes que seguía Momoshiki, tal vez con algo de presión hable —miro a Konan y ella entendió que debía hacer—. No pueden fallar, en cuanto tengan el cuerpo sin vida de ese malnacido yo estaré allí para asegurarme que no quede ceniza alguna de él.

Momoshiki Otsutsuki. Aquel mismo hombre que lo secuestro años atrás seguía entre los vivos. Lo averigüe después de investigar acerca suyo y sobre todo pude saber más acerca de lo que sucedió en aquel incidente luego de toparme con Konan, armarme de valor para cuestionarle en persona acerca de ese hombre, ella me contó todo lo que necesitaba saber.

Sarada ¿por que no traes más té de la cocina?

Si, mamá.

Ella se dirigió a preparar más té, pero en cuanto estuvo a solas y antes de que pudiera estar con sus pensamientos, Sarada escucho a una de las invitadas llorar, no volteo de inmediato hasta que escucho a su madre hablar.

Él estará bien, Kushina-san —dijo Sakura flotando ese sentimiento de depresión—. Pero debo admitirlo, me siento más preocupada por la vida de Naruto de la que Sasuke, siento que hice una mala elección con él, digo. Naruto siempre a estado conmigo.

¿Mamá que estás diciendo? —volvió con el té en una bandeja en manos.

No, olviden lo que dije. Es solo que este es un momento tenso, perdón hija.

Según sus palabras. Podía aguantar que su madre estuviera de amante con el señor Uzumaki así como ella, pero no llegaba a tolerar escucharla hablar mal de su padre a menos de que se tratase del juego sexual que tenía con Naruto.

¿Estas bien, Sakura? —pregunto la señora Yamanaka sentada frente a frente en los sofás de su sala.

Voy a decirlo una vez, a pesar del sexo creo que amo a Naruto, después de tantos años puedo verlo como un hombre y sobre todo, más que solo un amigo molesto. Alguien importante en mi vida.

La revelación pasmo a todas, todo hasta ese momento había sido solo juegos sexuales, frustraciones satisfechas y pasatiempos prohibidos. Sin embargo muy dentro de ellas, aquellas que podían sentirse culpables por sentirse mujeres con Naruto ahora lo sentían como una parte fundamental de sus vidas, no era un amigo y un simple amante, era el nuevo hombre en sus vidas. Para él ellas eran sus trofeos, ellas se sentían sus trofeos con él y eso les gustaba, después de todo en secreto habían consagrado matrimonio simbólico en su inmoral relación aunque para unas de ellas esos casamientos eran notariados de forma clandestina.

Se suponía que solo era un juego ¿cuando se volvió real esto? —declaro Temari.

Supongo que siempre lo fue —dijo Karui.



II



Esa tarde no hubo remordimiento, comenzaron a contar sus historias con Naruto-sama, porque lo escogieron como su amante y cuando todo dejo de ser un juego para cada una de ellas —contaba Sarada-san—. Solo tratamos de esperar lo mejor en ese momento.

Con un periódico bien conservado de la época ella me narró los sucesos, en el encabezado hablaba del atentado y los sucesos, aunque mi japones para esos días no era perfeccionado logre reconocer mucho de su lírica. Las fotos del magnate en camilla y los estragos dejados en la emboscada en plena calle eran fascinantes, pero más fascinado quede al sentir lo conservado de las paginas en mis manos, sin deteriodo o desgaste de la tinta, incluso para ser papel periódico los japoneses son superiores en estos productos. Me di cuenta que estaba prestando más atención al papel que a la persona a mi lado, pero cuando me comporte ella estaba perdida en una mirada triste dirigida a nada. Habíamos tenido una sesión más de sexo sin amor, aunque cada vez nos entregabamos más que solo nuestros cuerpos, ella estaba desnuda sentada encima de mi y yo en la cama, era ella quien sostenía en sus manos y yo los suyos.

Tan perdida se encontraba que le pregunte si todo esta bien.

Perdona mi silencio, Adrian —tomo el periodo y lo guardo en un baúl que ocultaba bajo la cama de su habitación, no solo era un simple cuarto de hotel un recuerdo para ella, como todo en ese baúl apretó los ojos conteniendo sus emociones me pidió que la abrazara de nuevo con más fuerza.

¿Se encuentra bien? —pregunte.

Si, estoy bien —dijo, no quería que la viera llorar, solo que sea su consuelo—. Es solo que a veces me pregunto porque tuvo que ser así.

No sabía que hacer, solo la abraza con más intensidad y sobre todo con gentiliza, ella solo acaricio mis brazos mientras ahogaba las lagrimas hasta conseguir detenerse ella sola. Para cuando despertó ya había olvidado sus penas y de nuevo esta motivada para seguir narrando sus historias, así como hacerlas vivir en carne propia.



III



No siempre se habían reunido en la residencia Uchiha para llorar por Naruto-sama, normalmente lo hacían para estar entre mujeres, beber un poco y divertirse una con la otra. Durante una de esas ocasiones donde se reunió con las cinco que eran sus amigas, soltaron sobre la mesa un rumor que recientemente corría por el vecindario. Yo era joven y concentrada en mis estudios de la preparatoria, no me incluía en la vida de los adultos de la cuadra o de las vidas de las amigas de mi madre, Adrian.

Ellas se reunieron para disfrutar de una serie de videos caseros en casa de mis padres, hasta que paso el video que la espada de Naruto-sama paso en la pantalla donde la reunión se volvió interesante.

Na-Naruto, la comida todavía esta en la estufa… hacer esto es… peligroso —con guantes de cocina en mano y un delantal blanco puesto, la Hyuuga trataba de no recargarse sobre la olla caliente, detrás de ella su esposo estaba dándole caricias sucias con mucho entusiasmo.

Entonces no debiste ponerte a cocinar usando solo el delantal de la cocina por ropa, Hinata.

Aun no he lavado la ropa y al saber que te quedarías en casa… bueno.

Se arrodillo para poner su boca en el trasero de su mujer y llevar su lengua en la vagina de ella, diría a todas que era un remolino que surcaba en el interior de su mojado coño. Sus gordos senos querían sobre salir por el escote de su delantal, los guantes que tenía puesto hacían que sus manos sudarán más que su cuerpo estando tan cerca del fuego pero su vagina era la que estaba más caliente que el guiso que hacia para su familia.

No voy a esperar más, te ves tan ardiente vestida así, Hinata —dejo de lamer su vagina, se puso de pie y su miembro yacía listo para penetrarla—. Aprovechemos que los niños están en la escuela para tener un poco de diversión.

¡Ha, Naruto! —empalo su polla de un solo movimiento, le fue fácil deslizarse tras tanto provocar su vagina con su lengua, pero más fácil fue moverse en su húmedo coño—. Naruto-kun, esto es tan excitante… ¡Si, sigue a sí!

Antes de perderse en el placer movió la mano y apago la estufa, la comida estaba lista pero ellos dos apenas estaban comenzando. Se sostuvo al agarrarse de los bordes de la parrilla que apenas si retenían el calor, su rostro miraba hacia abajo, pudo notar que la agresividad con la que Naruto-sama la embestía logro hacer que sus senos salieran por los lados de su delantal, ella estaba sonriendo muy seguro.

La cámara la tenía estacionada desde el otro lado de la cocina, cuando interrogue a mi señor al respecto, contó que luego de quedarse a solas en casa la vio entrar sin aviso en la cocina vestida solo con el delantal, sin nada para cubrir ese envidiable trasero. Siempre tuvo la curiosidad de filmarse con Hinata-sama teniendo carnalidad pero sabía que de preguntarle las cosas como debía ser, ella rechazaría la propuesta. Así que decidió tomarla mejor de manera improvista.

¡Hinata, eres increíble! —con la cámara en mano la grababa por encima de su cara, exponiendo las expresiones que ponía cuando decidió probar el pene de su esposo a través de sus tetas hacia su boca. El video no lo mostraba pero la vagina de Hinata-sama estaba escurriendo el semen que disparo su esposo, ella lucía hambrienta y tierna en la pantalla. La técnica con la consentía a su hombre hasta satisfacerlo, lo hizo venir directo en toda su cara, manchando sus labios como su prominente busto, sin embargo para Hinata-sama no era suficiente.

Se sentó sobre la barra de desayuno, descubrió su cuerpo bajo la falda del delantal y con las puertas abiertas dejo ver su vagina hambrienta por más. Pero antes de eso.

No me has dicho porque estás grabando, Naruto-kun —exclamo nerviosa con la cámara sobre ella de nuevo—. Si alguien llega a ver esto.

Que vean lo atrevido que es mi linda esposa —dijo gustoso—. Vamos, dilo para el video.

Hinata se ruborizo, quiso mirar a otro lado pero incluso ella tuvo que admitir que esto le excitaba un poco.

Cariño, dale a tu sucia esposa tu grandioso pene.~

Rubor por vergüenza y humillación eran lo que abrazaba a la mujer Hyuuga mientras que sus amigas miraban con pudor, mucho más rubor que el que ella tenía al ser exhibida como una pervertida.

Hinata, no pensé que fueras una atrevida —exclamo la doctora Haruno tapando con su mano la sonrisa o más bien, la risa que ocultaba de ver al Uzumaki Naruto-sama que la montaba todos los días hacía lo mismo con su mujer. Lo que era una simple reunión de amigas con el propósito de compartir videos caseros sobre sus hijos se convirtió en una tarde de cine porno en casa de mi madre.

La reacción de las otras invitadas era casi similar, estaban perplejas, sonrojadas y con la boca abierta bajo sus manos con las que tapaban sus reacciones por una sola razón; una cosa así de semejante tamaño sería imposible que les cupiera en la boca. Aunque no se de cual de las dos bocas estaban pensando.

Después de varios y varios minutos mirando como el tonto que se convirtió en magnate de los negocios le hacía el amor a su esposa como si fuera una actriz de un profesional video porno, insultos y maltratos que a los dos los tenía mas encendidos Hinata tomo el control sin hacer ruido y apago la televisión

Lamento que hayan visto eso, no pensé que Naruto había grabado esto sobre los videos que teníamos tomado a nuestros hijos —luego llevo su pulgar derecho a la boca y susurro—, cuando llegue a casa va a pagar.

¿Que?

¡Porque no cambiamos de tema! —reservó su enojo para la noche—. ¿Alguien sabe que paso con Hisato?

Todas salieron del trance y regresaron a la realidad de golpe.

¿Que? No sabes lo que paso con ella, Hinata —exclamo Temari, aun llena de rubor apenas atreviéndose a mirarla por el tema que toco.

¿Reika Kurashiki? —pregunto Ino.

Si ¿En serio no saben? Ella se fue —contó la mujer de los Nara entonces—. Tal parece que tenía un amante a espaldas de su esposo, se largo con él.

¿Que paso con su hija? —cuestiono Karui.

Parece que se la a llevado consigo e incluso su hija parece estar de lado de su mamá ¿Me pregunto que clase será ese tipo? —algo de interés para variar según Sakura.

¿Y que hay de su esposo? —pregunto Karui para agregar más salsa a la comida.

Fue degradado de su puesto por culpa suya y comenzó a dedicar demasiadas horas a su trabajo que descuido a Reika-san, aunque ella es una ejecutiva sigue siendo una mujer, supongo que su amante supo saciar sus necesidades, pero para que haya decidido irse con él, el tipo debe de estar igual o por encima de su nivel de Reika-san.

¡Pero que descaro! —más de una se exalto.

Si, parece que Jun decidió terminar con su vida hace unas semanas arrojándose a un rio o eso escuche. Dejaron de verlo también así que es lo que se dice sobre él —era el chisme que Temari conocía.

¿Abandono a su esposo solo porque decidió coger con otro? Que vergüenza. Nunca le haría eso a mi Choji aunque ese fuera el caso.

Bueno, la gente sobre estima el amor en un matrimonio —exclamo la doctora Haruno—. Los jóvenes suelen creer que en el matrimonio solo sobrevive en base al romance, pero si no hay interacción sexual las cosas pueden ponerse tensas. ¡Por eso cada que vuelve Sasuke me hago cargo de él!

Sus palabras pudieron levantar sospechas si no hubiera corregido ella misma su declaración.

Por lo menos Hinata no tiene de que preocuparse por cosas como esa, tiene una suerte de haberse casado con un hombre amoroso como Naruto —lavo Karui la imagen—. Uno con mucha pasión.

Yo nunca pensaría hacerle eso a Shikamaru, después de todo ya tenemos un hijo.

Todas reían y seguían declarando que nunca cometerían infidelidad a parejas delante de Hinata, una de ellas ya lo hacía, pero las otras puede que realmente se creyeran sus mentiras Adrian, pero al menos solo había una que dicho pecado parecía ser una opción para salir de su aburrida rutina de esposa. Su nombre era Yamanaka Ino.

Un amante… —susurro, solo para venir a morder la parte izquierda del lado inferior de sus labios, nadie en el circulo de sus amigos notó que para Ino esto era una idea por mucho interesante—… Tener un amante ¿Cómo? Apenas si llegó a salir de esta florería.

Era otro día, la rubia estaba detrás del mostrador de su local dedicado a la venta de plantas y flores, herencia de sus padres que paso de sus abuelos antes. Allí yacía descansando con todo el aburrimiento del mundo, era un día sin clientes.

Otro día aquí, ni siquiera para decir que es solo otro día vendiendo flores. El negocio a estado sin flujo los últimos días —pensaba en voz alta debido a tanto aburrimiento—. No tendría problemas en quedarme dormida sobre el mostrador si tan solo no tuviera problemas en la cama con Sai. ¿Hace cuanto que paso desde la ultima vez que me tocó? Al menos tu no tienes que pasar por estas necesidades siempre.

Vino a su mente la imagen del singular tamaño del pene del esposo de su amiga, el tamaño no importaba a ella pero la pasión y el deseo que tenía Naruto por su mujer, en un momento lucido de su imaginación su mente cambio a Hinata en ese momento final de la película recibiendo la fuerte salpicadura de su leche en la cara por Ino. Solo tomo a su mente un instante de sueño para que Ino visualizase tal cosa y pudo haber sido más de no ser por que la voz de Naruto-sama se volvió real.

Buenos días, Ino.

¿Uh? ¡Naruto! —su visita fue tan inesperada que la hizo sobresaltar, se levanto tan de repente que hizo caer el banquillo en el que estuvo sentada, lo recogió y salió de detrás del mostrador—. No te esperaba, que puedo hacer por ti.

Vengo por un rastro de girasoles —camino hacia ella también.

¿A si? Vas a darle un regalo a Hinata —dijo sonriendo.

También para Himawari. Paso mucho tiempo en la oficina y me gusta llevarles algo por ausentarme de no estar con ellas y Boruto.

Vaya eso es considerado, Hinata no habla de ti de esa manera —comento de más—. No, no dije nada. Los girasoles los tengo en la parte de atrás. Iré por ellos.

Había tenido una sesión intensa con alguna de sus amantes de seguro, su mente estaba en las nubes que no comprendió las razones o a que refería Ino con tales palabras. Solo se quedo mirando desde su lado como cliente en el mostrador, la vio pasar por una puerta detrás y con la puerta casi abierta ella escuchaba a la rubia batallar con algo.

¿Todo esta bien allá, Ino?

¡Si! todo esta bien es solo que… podrías venir a darme una mano, Naruto.

Era un hombre poderoso, sin embargo en lugar de buscar en lugares caros y excéntricos por simples detalles nunca fue lo suyo. Visitar negocios comunes y pequeños era para estos comerciantes recibir la visita de un monarca poderoso, pero para Yamanaka solo era un conocido, un amigo más. Como buen amigo, se disponía a ayudar cuando le necesitarán.

Paso al otro lado del mostrador y por la puerta, en el ultimo escalón de una pequeña escalera de tres peldaños él veía a Ino esforzándose por sacar algo atorado en el anaquel más alto de esta bodega.

¿Podrías sostener la silla por mi?

La escalera se veía inestable, seguro ya era vieja. La sostuvo por Ino mientras que la veía esforzarse por sacar algo que yacía atorado allá donde ni siquiera con la escalera alcanzaba lo suficiente para ver que hacía que lo que sea que quisiera bajar, lo tuviera atorado.

Ya casi lo tengo… ¡Ay! —perdió el equilibrio.

¡Ino!

Ella se vino para atrás pero él reacciono rápido, paso sus manos de la escalera a la señorita Yamanaka, pero no freno su caída y logro evitar que se diera un fuerte golpe contra el piso, en su lugar cayó ella de pie con él recibiendo la fuerza de tan peligroso movimiento, unos para atrás sin soltarla y la tenía a salvo. Del único peligroso movimiento del que no pudo salvarla fue de sus manos ágiles.

¿Eh?

Cuando el silencio apareció, la primera ley de Newton apareció luego de haber aparecido las otras dos antes. Con un juego de papeles envoltorio para las flores en sus manos y por encima de su cabeza, vino a sentir las manos de Naruto agarrando tierras fértiles de su cuerpo de peculiar manera, bajo los ojos despacio y ahí lo vio como no le quitaba los dedos de encima.

Los dedos de Naruto-sama estaban enterrados en sus pechos, suaves globos carnosos, con las puntas de los dedos del corazón tocaban la cima de sus montañas que emergieron con cada segundo en el que él no le quitaba las manos. Su boca quedó sin voz sobre todo cuando sintió lo aterrizar en sus valles al sur, aun cuando lo tenía bajo su pantalón la erección que tuvo sorprendió a la rubia, no era un saludo amistoso era una declaración de guerra.

¡Ino, esto no es lo que parece!

¿Entonces… porque no has quitado tus manos? —apenas si giró sus ojos al decir eso, el calor emergió en el almacén, la señora Yamanaka seducida por el demonio de nueve colas que es él le tomo la mano y comenzó a coquetear al diablo, movimientos lentos de su trasero de un lado a otro y la tensión estuvo a punto de cometerse en un error irremediable para Ino.

Buenas tardes —un cliente entró.

¡Bienvenido, un momento por favor!

Ella salió corriendo en un instante cuando Naruto-sama de inmediato la soltó tan solo escucho al cliente. Luego de atenderlo pudo volver al piso de venta de la florería, ambos se hicieron los desentendidos al no encontrar una forma de hablar de lo sucedido, fingieron que no sucedió.

Aquí esta lo que pediste Naruto.

Gracias… Em.

¿Si? —pudo ver lo avergonzada que se sentía, casi riendo de lo bochornoso que fue.

Olvida… lo que paso.

¿De que hablas? No paso nada entre mi cliente favorito y yo —contesto nerviosa, con los ojos mirando a cualquier lado que no sea él.

Gracias.

Quedo a solas y de nuevo se quedo en su lado del mostrador. Se sentía más tensa de lo que nunca se sintió en días con su familia, no hubo más clientes por un breve momento así que mejor decidió voltear el letrero de la tienda, no quería que nadie la molestase durante algunos minutos en los que necesitaba reflexionar. Detrás de la puerta de su almacén Ino comenzó a acariciarse, lo que nunca había hecho ni antes de conocer a su esposo Sai.

Las personas transitaban en hora pico ignorando por completo la existencia de la florería, no había tiempo para ser romántico solo había tiempo para dedicarse a trabajar al igual que su esposo, un hombre con la pasión por la pintura más que su esposa. No era una adolescente que fantaseaba con un famoso siendo intensa al tocar su cuerpo, se trataba de una mujer madura que enfrentaba la crisis de sentirse deseada como mujer. La fuerte mano de Naruto-sama sobre su cuerpo y la reacción de que él tuvo por ella regó la semilla de inconformidad de su vida.

Volviste a casa temprano, Ino,

¡Sai! —se sobresalto al verlo tan tranquilo—. Tu también volviste temprano a casa. Iré a preparar la cena.

Su esposo era artista, un pintor. No tenia un empleo formal como los demás, su talento como artista y sus trabajos eran comprados por todo tipo de gente, sin embargo no era visionario, no hacia trabajos por encargo pintaba lo que él quería; Ino lo apoyaba. Para ella Naruto había sido un tonto con demasiada suerte al conseguir trabajo en un conglomerado internacional, pero transformo una industria nacional a un negocio internacional e intercontinental. Un hombre con ambiciones.

Un fin de semana más tarde, una reunión de amigos y socios de trabajo donde Naruto con su mujer sin sus hijos disfrutaban de una noche de juego sano, reservo la noche para pasar un rato con sus conocidos, una oportunidad disfrazada para estar con su mujer y sus esposas secretas en la misma sala ¿sus hijos secretos? Descansando con las niñeras porque mañana era día de escuela.

¡Yo sirvo! —grito Mei antes de lanzar—. ¡Aquí te va Tsunade!

Era el equipo azul contra el equipo rojo. El primero estaba conformado por Mei, Shizune, Hanabi, Karui y Konohamaru. Mientas que el otro los componía Naruto, Tsunade, Sakura, Ino y la esposa misma del CEO, Hinata. Todo pintaba ser una noche de amigos y diversión.

Desde las gradas, Shikamaru descansaba junto a su esposa, junto a su amigo Chouji y el esposo de Yamanaka, quien aprovechaba esta oportunidad para hacer un boceto con grafito negro del juego.

¿En serio reservo todo el club para nosotros? —pregunto Temari, sentada a lado de su hombre que intentaba dormir a pesar de no haber hecho nada en toda la reunión—. Creí que a Naruto no le gustaba despilfarrar dinero.

Lo hizo para que las personas no molestasen, además dice que le debía una tarde de juego a Tsunade y a Mei, se supone que tendría una junta corporativa con ellas pero decidió cambiar la sala ejecutiva de juntas por este lugar, personalmente hubiera pedido que no me invitará, así nos hubiéramos quedado en casa Temari —ella se disgusto con la respuesta ambigua de Shikamaru, era subdirector de Konoha industries, supuso que lo decía por todo el estrés que le producía estar en la oficina, pero ella sabia que en su puesto no hacia gran cosa, palabras del mismo señor Uzumaki.

Desde la cancha, Ino les escuchaba apenas si se atrevió a voltear los ojos no por Temari o su esposo, sino porque junto a ellos estaba su esposo. Ella lo veía contento sin quitar la vista de su libreta de dibujos, no le importaba que él la estuviese dibujando o a todos, Ino esperaba que Sai entrará al juego juntos, pero su pasión por el arte parecía ser más importante que hacer algo juntos como matrimonio.

El juego se intensifico cuando no presto atención, se volvió un duelo personal. La rivalidad entre Mei y Tsunade se desato, a pesar de los equipos solo se enfrentaba ellas dos esperando derrotar a la otra. La fuerza con la que sonaba el balón entre mano y mano recordaba al estruendo de los truenos en una tormenta.

¿Estás lista para perder, Tsunade? —Mei lanzaría un remate fulminante.

¡La única que va a perder aquí eres tu, tonta!

La tormenta se convirtió en un huracán en el que los relámpagos azotaban con su fuerte sonido, quienes conocían su rivalidad sintieron erizar su piel de la vergüenza de verlas convertir una tarde de juego amistoso en una competencia por la superioridad entre ambas. Aquellas que apenas si las conocían estaban aterradas con la intensidad que golpeaban el balón, parecía que harían estallar la pelota con el siguiente saque.

¡No! —Tsunade dio un mal golpe y la pelota resbalo de sus puños, paso por encima suyo para irse hacia atrás por mucho—. ¡Naruto, recibe!

Es…

¡Mio!

¿Ino? —Su aparición veloz le dejo inmóvil, brindo por delante suyo y logró regresar el balón hacia adelante.

Mei corrió hacia la red, el balón caería muy cerca y podía ser su final, Tsunade no le dio la oportunidad de salvar el encuentro. A su edad corría con una velocidad tajante con la que logro asegurar su victoria ante Mei.

¡No!

¡Perdiste tonta!

Pero mientras otros celebraban la victoria de Tsunade con aplausos, el otro trataba de dejar pasar el dolor de estrellar la cabeza contra la pulida cancha, lo que lo hacia olvidarlo tan rápido fue que Ino se dejo caer por encima de él y ella termino sentada, tenía que caer sobre su pelvis. Naruto-sama se levanto confundido con estos hechos todo sucedió en solo dos segundos, pero entendiendo unicamente lo que sucedía alrededor y que el juego ya había terminado.

¿Que paso? —pregunto, pero nadie pareció prestarle atención.

Naruto, perdón. Me emocione por un momento —Ino lo ayudo a ponerse en pie, cuando ni su esposa le dio importancia.

Esta bien, no me lastime —acepto la mano de Yamanaka y se puso de pie con su ayuda. Nadie pareció ver la peculiar atención que ella le daba a un hombre como él. Salvo con las dos contrincantes que notaron las intensiones que la rubia traía en deseo.

Lo tomo de su mano, no lo soltó aunque Naruto-sama se puso de pie, todos prestando atención a la celebración que daba Tsunade nadie pareció notar que Ino le prestaba más atención de la debida a él. Ni siquiera su esposo o la esposa de Naruto-sama, salvó la doctora Haruno que en un momento fugaz pareció notar la malicia que su amiga traía en manos.

Parece que el juego termino, ganaron —exclamo Sai, se con su esposa reunió después de toda la celebración pasara.

Choque con Naruto ¿No lo viste?

¿Chocaste con él? Pero no veo que haya pasado algo grave.

O no prestó suficiente atención o simplemente le parecía poco. Quería que Sai se mostrará celoso, creía que si lograba hacer esto con él ella podía conseguir que esa noche tuvieran un encuentro de amor en la cama, tal vez así podría por fin deshacerse de su frustración.

La noche de juego termino, devolvieron todo el equipo prestado al personal del club y recogieron todo lo suyo para cada quien tomar su camino a casa. Naruto-sama se quedo atrás para ir pagar un extra al personal y comprar su silencio, hay veces en las que actúa como si fuese algún mafioso, comprando el silencio de personas para que no hablasen de su presencia en ciertos lugares, todo por un momento de tranquilidad.

¿Ino, que sucede? —la encontró en el pasillo rumbo a la salida, pero ella venía de vuelta al club.

Creo que olvide mi celular en el casillero cuando me quite el uniforme que nos presto el personal del club, te molestaría acompañarme, Naruto.~

Una vez en los casilleros Ino quiso acercarse de nuevo a él.

¿Que pasa? —la vio aparentemente forcejeando con el casillero.

Esta atorada… —todo era una mentira—… ¡Huy! —ella misma se empujo hacia atrás para chocar con el magnate. Aterrizó sentado en el banco a sus espaldas y con ella encima otra vez—. Perdona Naruto. Soy algo torpe.

Em… Ino.

La rubia comenzó a frotar su trasero sobre el recién provocado en empalme que causo a Narutos-sama, más él trato de mantenerse quieto. Podía sentir la gruesa punta tratando de abrirse paso sobre la tela apuntando a sus orificios, lo sentía tan grande pero sobre todo provocadora mente caliente.

Mirá, ahí deje mis auriculares —al levantarse no tuvo descaro alguno en poner su mano sobre el empalme de Naruto-sama con la excusa de decir que confundió la banca con su cuerpo diciendo que era igual de firme.

¿Creí que habías olvidado tu celular? Ino ¿Que es lo que tramas?

Cuando se puso de pie, tuvo que levantar ella su vista. De pronto él era más alto aunque más bien ella se sentía intimidada por su identidad. Dejo las mentiras y de disfrazar sus intensiones, no tenía idea alguna de como expresar lo que buscaba así que fue lo más directa posible. Cuando la doctora Haruno le pregunto del momento en que Ino decidió acercarse a él, ella lo confesó con sinceridad.

Naruto ¿No quisieras probar cosas nuevas? Ya sabes como cuando te aburres de ciertas comidas y quieres algo… distinto, que te saque de la rutina.

Ino, ya entiendo, tu no estás hablando de comida ¿Cierto?

Bueno.. dime un hombre como tu jamás a pensado en tener una aventura. Con una mujer que no sea tu esposa... ¿Alguna vez?

IV



Es la primera de todas de la que escucho hablar que buscaba un amorío prohibido con él, Sarada-san. Es la primera que decide buscarlo para tener una aventura fuera de su matrimonio, cuénteme más sobre ella si no es molestia —asistimos a un pueblo cercano a la ciudad que estaba celebrando un festival propio. Un festival de la cosecha o algo así; puestos de comida por todos lados, juegos. Bebidas para todos y las mujeres japonesas vistiendo sus deslumbrantes Yukatas, la misma señora Uchiha llevaba uno color rojo con rosas blancas impresas en su tela.

Puede parecer una mujer arrogante pero es una mujer muy amable, considerada con otros pero como todas, tiene un alto orgullo. Se consideraba incluso más bella que Tsunade o Mei solo por ser más joven que ellas —contó cuando teníamos un recorrido por todo el festival.

Una mascara de zorro blanco ocultando la parte superior de sus ojos, solo libre su boca para poder comer aquella paleta helada de mora azul que compramos muchos puestos atrás. Yo parecía evidentemente un turista al llevar tal holgada camisa y mi rostro. A diferencia de ella, yo quería probar la proteína de una banderilla japonesa. Recordaba la vez que visite Norte América.

Pensé que él tendría sus limitaciones con las mujeres.

Mi madre era una excepción a su regla, pero luego decidió hacer una excepción total y tiro su propia regla a la basura. Se metió con mujeres que tenían esposos sin importarle que sus esposos fueran sus amigos. Le pareció excitante la idea de burlarse de sus amigos a sus espaldas, razón por la cual comenzó a fomentar después la idea a Hanabi de salir con Konohamaru-san solo para volver más placentero meterse con ella.

¿Que hay de usted? Nunca le pidió que saliera con alguien para vivir la misma experiencia —se detuvo un momento para controlar sus ganas de reír—. ¿Sarada-san?

Eso te lo contaré a su momento, Adrían. Quieres saber todo de una vez, todo a su momento, eres tan tierno cuando te molestas por que no te cuento la mejor parte —pellizco mi mejilla, solo para molestarme un poco.

Buscamos donde mirar, los fuegos artificiales pronto iban a iluminar la noche despejada donde nadie molestase, los locales y los turistas subían hacia el templo para ver la ceremonia previa con la sacerdotisa del templo; nos lo perdimos, aunque hubiera sido fantástico verlo entre elegir ver a jovencitas prefería estar a lado de la madura mujer con la que llevaba días pasando buena diversión.

Porque fue detrás de una mujer como ella —pregunte, prestando atención al cielo despejado. Imaginando algún encuentro de naves poderosas de ciencia ficción. Algo en lo que trabajaría en un futuro.

Por que ella lo busco a él —contesto—. Siempre vio con ojos diferentes a mi madre, vio como un interés romántico y aun cuando pudo comprender que ella solo lo quería por ser un buen amigo Naruto-sama aprovecho el momento para cruzar la linea y mostrar que la veía como toda una mujer pero nunca vio a las otras amigas que tenia como candidatas para ser sus amantes.

Se metió con la esposa de su mejor amigo, con la mujer que lo crió, su mentora, su cuñada y con sus subordinadas pero nunca con las amigas de su esposa.

Al menos hasta que Ino dio el primer paso —termino su paleta de hielo con un mordisco, una gota del jugo azul resbalo por su labios hasta su cuello, avanzo más hasta pasar por sus pechos ye perderse en su busco poco expuesto. Noto hacia donde miraban mis ojos y sin darme cuenta que me miraba se quito la mascara, deslizo su mano sobre su hombro para hacer caer su kimono para dejarme verla mejor—. ¿No decías que querías ver el espectáculo del templo? Pero prefieres ver este de nuevo lo que oculto bajo esta ropa.

Bueno… si.

Primero te termino de contar sobre ella —exclamo, antes de pegar su cuerpo más al mió para acurrucarse con mi brazo—. Ino quería una aventura, estaba aburrida por sentirse atrapada en una rutina como una ama de casa, no quería enamorarse, pero Naruto-sama no se toma los juegos a la ligera.

V

Me contó sobre Ino Yamanaka. La mujer pacto una reunión con Naruto Uzumaki en un hotel poco concurrido que no pertenecía a Konoha, un motel de paso donde al recepcionista no le interesaba ni un carajo quienes entraban o salían de las habitaciones. Su auto destacaba entre los demás autos pero aun cuando el sitio se veía abarrotado estaba fuera para reconocerlo, busco el cuarto con el número 27 que reservo, ella se lo informo en un ultimo mensaje con el que se contacto luego de planificar todo con semanas de anticipación por si sola. Estaba nerviosa de que todo saliera bien, sin que nadie se enterase.

Naruto, viniste —exclamo tras abrirle la puerta luego de escuchar el golpeo en la puerta, una señal que le pidió hacer cuando apareciese.

¿Esperabas lo contrario? —entro tras mostrar su sonrisa habitual.

El tamaño de la habitación era pequeña, más pequeña que los cuartos de los hoteles que Konoha gestionaba como habitaciones económicas, pero al mismo tiempo era más grande que aquel cuarto de limpieza en que él llego a vivir antes cuando servía a Tsunade hasta deshoras. Sin embargo lo que era en verdad más deslumbrante para Naruto era ver a esta mujer traer puesto un conjunto de lenceria nocturna, un babydoll transparente en color morado, se dejaba mirar que bajo la tela Ino se había colocado un juego de lencería del mismo tono pero más oscuro. Desprendía un fuerte olor floral pero suave al mismo tiempo, su piel notablemente pulida seguramente por el jabón de baño especial con el que se alisto.

Te ves muy atractiva, Ino —exclamo luego de poner un pie adentro. La hizo ruborizarse con sus palabras tras verla cerrar la puerta sin siquiera haber quitado la mano de la perilla—. Veo que preparaste algo para mi.

Bueno... si —calmo sus nervios aclarando su garganta—. La verdad, pensé que no vendrías o que te retractarías. Esperaba que dijeras algo como que tu trabajo no te dejaba salir.

Tengo un horario lleno e incluso solo ocupo una hora para comer —exclamo—, pero decidí hacer una excepción por hoy.

Como debía esperarme de un importante hombre de negocios. Entonces, te gustaría comer algo primero.~

Para ser una habitación pequeña había espacio para poner una mesa redonda para dos, ahí Ino coloco algo de licor, una comida ligera y velas aromáticas encendidas adornando el centro. Una previa conversación antes durante el almuerzo e Ino noto que le gusto el sabor de lo que ella preparo. Era más de medio día, su trabajo estaba a la espera y ella mintió a su esposo, Sai se dirigió a su estudio, un departamento comprando en otra sección de la ciudad para trabajar en silencio y privacidad creyendo que su mujer dedicaría otro día a estar en la florería. Pero el verdadero negocio que quería atender estaba sentado frente a ella.

La comida termino y cuando pregunto Naruto sobre que debía seguir según sus planes, Ino pareció echarse atrás, pensó bien lo que quería proponer, las palabras salieron pero no la confianza que mostró antes.

Segura que quieras hacer esto ¿Ino? —pregunto el señor Uzumaki tras beber lo ultimo de su copa.

Escucha, Naruto —hablo luego de replantearse las cosas mejor donde soltó un tenso suspiro, para poder hablar de sus intensiones—. Debo de ser clara, no hago esto porque me intereses en realidad, solo pienso que eres alguien genial.

¿Entonces, por que quieres hacer esto conmigo?

Fue muy clara con sus intenciones, estaba aburrida, atrapada en una rutina de la vida de ser una buena madre y una amorosa esposa cuyo marido no despejaba un momento el más mínimo momento su pasión por la pintura, no es la dejase de amar, pero prefería pintar un cuadro en blanco que pintar a su esposa con su tinta de hombre.

No busco un romance prohibido, amo a mi esposo pero quiero a alguien que me haga dejar de sentir sola —comenzó a reflexionar acerca de su propuesta, los segundos en los que paso pensando le preocuparon a Ino, muy seguramente estaba por decir que no o que era una total barbarie. Sin embargo ella ya estaba pasando bastante vergüenza por hablarle de esto. Escondida en una carpeta saco un documento escrito que paso sobre la mesa y se lo paso a Naruto—. Lo digo en serio Naruto, me agradas pero no pretendo que esto sean encuentros casuales… entre nosotros. Asi que no busco que caigas enamorado de mi belleza, me sentiría mal por Hinata.

Pero que presumida —dijo en broma. Tomo el papel y vio que era una serie de puntos, acuerdos y aclaraciones sobre su propuesta.

Adelante leelo —exclamo—, no quiero nada de besos, nada de cumplidos, ni nada de regalos entre nosotros. Solo quiero que sean encuentro casuales ¿Que dices? —entro en nervios ¿Qué respuesta le iba a dar?

Leyó cada apartado de la propuesta como si fuera un contrato que suele ofrecer a quienes quiere comprar para engrandecer el dominio de Konoha, sin soltar el papel miró a Ino quien seguía cuestionándose si esto había sido buena idea. Cuando Naruto le sonrió lo tomo como una mala señal, pero decir que era mala fue muy poco, le estaba coqueteando con esa mueca lo que hizo que se ruborizara por la tensión de su silencio, hasta que lo vio devolver el papel sobre la mesa.

Ino, voy a ser sincero contigo —ella esperaba su no—, estoy consciente de tu belleza desde que tengo sentido común. Aunque no me atrevería a compararte con la belleza de Hinata, aun así voy a decirte esto:

¿Naruto? —vio como se levanto, su sombra llego a cubrirla y el pavor que le causo el ver como acercaba el papel sobre una de las velas para deshacerse de la hoja hasta hacerla ceniza, ella se levanto tan a prisa que casi tiraba la silla suya más no pudo hacer nada—. ¿Que haces?

Yo no vengo a jugar Ino.

El juego había empezado, ella se quiso hacer para atrás pero el señor Uzumaki no se lo permitió aun cuando llego a forcejear con él de forma decepcionante cuando Ino quedo de espaldas y pegada al magnate, decidió poner sus manos sobre su busto como en aquel malentendido en su florería.

¡Naruto! —sus dedos no solo apretaban sus senos, sus dedos comenzaron a brindar un masaje como no recordaba, contra su trasero un fogoso empalme vino a restregarse, la hombría de Uzumaki se manifestó y se sentía más frondosa, más caliente que la primera vez que la sintió—. Hmm… Naruto.~

Cuando sus labios tocaron la piel de su cuello y lengua también, Ino no pudo hacer nada más que dejarse caer en el espiral del deseo, la fuerza con la que apretaba sus senos, lo caliente que sentía su hombría cada que ella frotaba su trasero jurando la rubia que su aparato no paraba de palpitar por ella. Su profunda respiración por su aroma mientras saboreaba su cuello. Elevo la intensidad del juego y lo hizo cuando sus manos tomaron la prenda de Ino sobre su busto para partirla en dos, exponiendo sus pechos para tomarlas mejor. Sus manos parecieron más grandes ante los ojos de Ino, apenas si podía ver su carne salir entre sus dedos cuando apretaba con intensidad, era como ver un par de pelotas anti estrés en manos de Naruto.

Dame un beso —con su mano derecha controlo la quijada de Ino y la hizo voltear.

Espera, dije que sin besos —exclamo, más a Naruto no le importo robar sus labios—. ¡Hmm! Mmm~ —descubrió que no solo sus manos eran hábiles, sus labios también—. Naruto, no sabia que besarás tan bien.~

Quieres otro.~

Un segundo beso más largo, más intenso le dejo disfrutar a Ino sin dejarla de experimentar una tormenta de lujuria sobre su cuerpo, su mano izquierda se hacia cargo de ambos senos cuando su mano derecha se encargaba de humedecer su tesoro reclamado por Sai, un nuevo dueño la reclamaría esa tarde. Solo necesitaba dos dedos dentro de su vagina para hacerla caer en ardor, Ino se sentía fogosa y no se quedo atrás, le demostró a Naruto que ella también tenía iniciativa, lo primero que hizo fue sacar su hombría fuera de su pantalón y su cuerpo tembló, no lo vio pero solo con su mano pudo sentir lo enorme que era su aparato, no podía agarrarlo bien aun así hizo un esfuerzo para acariciarlo hasta conseguir que palpitara para sus dedos.

¡Es enorme! —dijo de rodillas ante la imponente vara de Naruto, una sonrisa aterrada ante su atractivo—, pensar que alguien como tu tendría algo como esto… ¿Me pregunto si va a caber en mi boca?

No lo sabrás si no lo intentas ¿Dime a caso la de Sai no la tiene igual? —no solo mostraba su polla en todo su esplendor, le enseño también todo su cuerpo dejando ver lo atractivo que era, músculos tallados en roca bajo esa cara tonta y agradable que tenía en su percepción de Naruto.

Por favor no menciones a Sai —pidió con gentileza cuando tenia ambas manos agarrando el aparato de Naruto estimulándolo frente a su rostro—. Aquí voy… ¡Dios, es enorme! Ahora entiendo porque Hinata siempre esta de buen humor, están sabrosa… nunca había tenido un polla tan grande en mi boca y cuando se ponga en mi vagina seguro me va a partir en dos.

Lo único que tenía en su boca hasta ahora era el glande de su hombría, ocupaba ambas para darle placer al resto de su aparato. Pero Naruto no quería sus manos.

Ino eres terrible, tienes que hacerlo mejor —ella pregunto sobre a que se refería por eso—. ¡Debes llevarlo más profundo!

¡Mmm! —gimió de dolor, deslizo su hombría hasta poner su aparato hasta su garganta sin consideración, casi asfixiada no hizo más que emitir sucios sonidos a través de su garganta—. Esta usando mi garganta como una vagina, ¿Porque me excita tanto esto?~

Parece que te gusta mucho esto, mira como estás babeando mientras me folló tu boca como si fuera tu vagina, seguro que Sai no te había tratado así antes —estaba disfrutando de Ino, verla de rodillas mientras mancillaba su boca hasta escalando la sensación de liberar su esencia en su garganta era lo mejor y mejor aun era para Naruto Uzumaki ver como ella tenia las manos en alto haciendo el símbolo de la paz sin que dejara de mirarlo sin parpadear era lo mejor—. ¡Aquí voy Ino, bebelo todo!

Expulso tanto que le dio hipo luego de hacer que brotara su esperma de sus fosas nasales sin siquiera haber sacado su aparato de su garganta, no derramaría ni una sola gota fuera de su garganta.

Fue… fue mucho.~ —dijo cuando aun seguía de rodillas, solo que con las piernas agotadas y las manos casi bajas pero sin dejar de hacer tal simbolo con sus dedos.

Espera, dejame tomarte un foto primero, será para mi colección privada —dos fotos después, vino hacia ella y la tomo por su cabello—, es hora de la verdadera diversión.

La levanto por la fuerza mientras que Ino sentía emoción por lo que le haría, la tiro dentro de la cama donde ella quedo inmóvil por tanta acción y tan solo era el plato de entrada. Pero antes de pasar al plato fuerte, primero se dio un intermedio. Le enseño a Yamanaka el verdadero talento de su lengua consiguiendo que la rubia gritara desenfrenada al sentir un orgasmo que Naruto la hizo sentir.

¡Naruto… mi cuerpo nunca había sentido un orgasmo así! —su respiración se agito, su vagina roció la cama como ni en la suya alcanzo tal nivel, cuando buscaba calmar su soledad en las noches.

¿Quieres sentir otro? —se montó sobre ella, su aparato volvía a estar lleno de pasión y sangre, la hizo flexionar las piernas y estaba molestándola frotando su vara sobre su vagina bien mojada—. ¿Quieres que lo haga? ¿Dime que quieres que haga?

Lo que pensó antes, su vagina era una entrada pequeña con su hombría que le rosaba con fastidio. Tan grande y le parecía tan sabroso.

Metelo… quiero que me la metas Naruto… —sus manos puso detrás de su cuello—. ¡Quiero que me folles!

Una apuñalada de satisfacción sintió como su hombría se clavo en su interior, pero no la metió todo, solo hasta donde su esposo llego antes, Naruto se adentro más hasta hacerla sentir su propia profundidad. No fue amable, no fue suave, desde el primer empuje fue con todo, agresivo, salvaje, una bestia del sexo. Su voz se descontrolo, sus piernas las envolvió en su espalda para no perderlo mientras que sus manos ahora se agarraban de la sabana de la cama con sus uñas incrustadas en la tela, su boca pescando sus pechos en cada movimiento brutal hasta hacerse con ambas usando sus manos para besarlas sin detener su pelvis, no paso mucho antes de que Ino se sintiera en las nubes.

¿Que pasa Ino-chan, estoy siendo muy intenso? —dijo frente a frente sin dejar de estar por encima de ella—. ¿Quieres que me detenga?

No…

¿Perdón? No te escuche ¿Quieres que me detenga? —le gustaba fastidiar a las suyas cuando están en pleno acto.

¡No! ¡No te atrevas a detenerte! —entonces subió la intensidad, un minuto que se sintió como cinco y después de eso liberaría su semilla en su interior—. ¡Eso, vente! ¡Esto es mucho!

Libero tanto esperma que se escurrió de su vagina, sin siquiera haber retirado él su aparato. Solo un momento corto de respiración le permitió antes de seguir, fuera de la cama con las manos en la pared empujaba su pelvis contra el trasero de ella hasta que los aplausos se escucharon y no pararon, ella agradecía a gritos mientras sus pensamientos desaparecían de su cabeza.

Espera Naruto esto es demasiado… aun no estoy lista para más —tenía el rostro agachado mientras sus brazos se recargaban contra la pared, espero que nadie estuviese en el cuarto siguiente.

¿Que no eras tu la que quería ponerle sabor a tu vida? —exclamo. La estaba dominando, pensó que sería tonto o inocente, que le parecía una idea extraña el tener una aventura y que ella tuviera las riendas de la historia. No pensó en ningún momento que Naruto Uzumaki fuese una bestia en el sexo más que un titán en los negocios—. ¿Primero me buscas para tener una aventura con un hombre que no fuese tu esposo y ahora te retractas?

No… no es como lo pensé… ¡Ouh! —volvió a venirse, sin avisar esta vez.

Aun no se detenía, la llevo de nuevo cama adentro y con ella por encima suya le demostró que el toro tenía el control sobre la vaquera. Un espejo de cuerpo completo yacía allá adelante de la cama donde Ino podía mirarse sin pudor. Su voz era cada vez más estruendosa y su vagina no podía contener tantos orgasmos continuos.

¡Yo no voy a ser tu amante Ino, tu vas a ser mi amante. Serás mi nueva puta!

¡No digas eso! —se tapo los ojos, no podía aguantar la vergüenza de verse como el juguete de otro hombre, pero ella lo busco—. No pensaba quiero convertirme en tu puta… solo quería salir de mi aburrimiento… esto no es divertido… no es lo que quería.

¿Quieres que sea divertido? —se detuvo, coloco sus brazos alrededor de su cintura y de nuevo la volvió a sacar de la cama y frente al espejo la tenía sostenida en una llave, sus piernas abiertas con sus brazos pasando por ellas hasta sostenerla detrás de su cabeza—. ¡Dime que esto no es divertido!

¡No lo es! ¡Es demasiado! ¡Mi cuerpo no va a resistir más!… ¡Me voy a venir!

¡Yo también… vengamos juntos Ino!

Su boca perdió el control, los sonidos salían sin restricción ni pensamiento. El placer gobernaba su cuerpo al ser llevado a tal extremo.

¡Naruto!

¡Ino!

¡Si! ¡Se siente muy rico!

Todo termino luego de dos horas, Naruto se dio cuenta del tiempo que se había tomado de más y la dejo ahí en la cama tendida. Quedo desfallecida con los pensamientos revueltos pero con su alma flotando en las nubes, nunca experimento este nivel de satisfacción antes.

Fue divertido Ino, pero debo volver. Tengo una reunión y ya voy tarde, yo te aviso donde nos reunimos la siguiente ocasión —recordó con claridad sus palabras antes de irse.

Esto fue un error, Hinata rezo por ti por la fuerza que debes tener para aguantar a una bestia tan salvaje como como esposo, ojala Sai tuviera la misma pasión como Naruto, no puedo darme vuelta atrás ahora que me hizo sentir el cielo —pensó Ino luego de poder volver a pensar con claridad, cuando aun seguía tundida en el piso—. Será el mejor error que cometa en mi vida o el peor tal vez… quiero que se repita esto, Naruto.~

La reunión importante que le esperaba involucraba la cacería de unas conejas maduras, una de ellas era Kushina que llevaba un corset de traviesa coneja. La tenía en sus manos y tenía que asegurarse que se rindiera ante él, aunque era una coneja la trataba como una perra en la cama.

¡Atrape una linda coneja! —la tenía encima, sus senos fuera del escotado disfraz y sus brazos que la abrazaban fuerte estrujando sus senos como una compresora de músculos conseguían hacer que resaltarán.

Si, Naruto. Dale tu gruesa polla a esta conejita mala! —gritaba eufórica de placer. Los aplausos sonaban por parte del magnate, tenia el control sobre su vocera y con tal su voz estaba desmedida gritando su nombre.

Al fondo de la cama sentadas contra el respaldo del mueble reforzado las otras dos miembros de la reunión se dedicaban a ver a Kushina gimiendo de dicha manera tan pervertida.

Mirala, grita por la polla de Naruto como toda una perra y así dice ser su tía —una de ellas era Mei, ella miraba.

¿De que hablas? Así es como te ves tu también con él.

Tú tampoco eras la excepción Tsunade —cada una tenía un vaso de sake, no estaban esperando su turno ellas estaban tomando un respiro, fueron las primeras y al igual que Kushina ellas tenían atuendos similares a los de la pelirroja en color negro y orejas en las diademas que tenían en la cabeza—. Seguramente Ksuhina siempre se lo quiso coger, si hubiera sido más lista, Naruto sería toda suya.

Él es mio perra —Tsunade fue la primera mujer de Naruto, defendería su titulo.

¡Aquí viene, puedo sentirlo! —miraron a Kushina, ella estaba volviéndose loca ante el frenesí de pasión que su sobrino estaba desatando, sus piernas la levantaron más y su hombría enloqueció llevándola al éxtasis—. ¡Correte, correte dentro… Naruto!

Observaron con satisfacción como se convulsionaba de placer dejando salir tan eufórico grito mientras que Naruto la estrangulaba con su fuerte abrazo. Solo un par de segundo después del orgasmo y Naruto de nuevo estaba practicando de nuevo el amor de forma agresiva, lo cual era observado por ambas como si estuvieran en los asientos de un teatro admirando la obra en escena.

Hablando de perra ¿Quien es la nueva? —exclamo Mei, con el celular de Naruto en la mano encontró una fotografía reciente—. ¿Sabes algo de ella?

Creo que la tengo visto en otro lado… ¿Sakura, la conoces? —Tsunade tenía entre sus piernas a su ex pupila, la tenía practicando sexo oral a Tsunade cuando ella esperaba a reponerse para volver con Naruto.

Con la lengua metida en su vagina la doctora Haruno degrada a ser sirvienta de su maestra durante esa sesión, levanto los ojos y tras ver la foto de dicha mujer de espaldas sobre la cama con la espalda cubierta de esperma, su rostro de perfil sobre la cama con una evidente expresión de satisfacción apenas la vio, Sakura nego conocerla moviendo la cabeza.

¿Segura? —preguntaron—. ¿Estas mintiendo? —no les pudo mentir.

Dos dildos después, Tsunde junto con Mei le dieron un castigo merecido a la doctora Haruno. Naruto tomaba un descanso en el sofá frente a su cama, dejo a Kushina tendida en la cama mientras estaba yacía desmayada con una sonrisa al borde de la cama. Con los brazos extendidos en el mueble miraba a las dos maduras dando duro a Sakura, un dildo doble a cada una, una punta incrustada en su vagina mientras que la otra la usaban para follar a la pelirrosa, un sándwich lésbico observaba.

¡Ha, Tsunade-sama!

¡Disfrutas esto verdad, perra! —Tsunade por encima empujando el plastico contra el culo abierto de Sakura.

Vamos, grita más. Grita más fuerte zorra —Mei estaba por debajo, martillando la vagina de la doctora, eran pechos contra pechos con sus brazos pasando por la espalda de la doctora Haruno para empujar más profundo el juguete mientras Tsunade tiraba de su cabello.

El señor Uzumaki se sentía agitado después de tanto con Kushina quería un respiro sin embargo se quedo , pronto su hombría se levanto de tanto mirar el espectáculo, así que su unió a la diversión.

¡Haa! —gritaba gozosa Sakura—. ¡Si, follen mi cuerpo, Tsunade-sama, Mei-sama!… ¡Destrocen mi cuerpo!

En verdad que eres una ruidosa, Sakura-chan.

No se percató pero el señor Uzumaki vino a ponerse por delante, hasta que vio su pene duro apuntando tan cerca de su rostro sintió mucha más emoción mientras jadeaba. Apenas si logro pronunciar la primera silaba de su nombre, la polla de Naruto entró en su boca hasta deslizarse por su garganta, con la misma brutalidad con la que ambas maduras follaban sus agujeros. La diversión duraría hasta el anochecer, pero quien no tenía la misma suerte seria la señora Yamanaka.

Volvió a su casa mucho antes de que su esposo regresará, él no tendría la mas mínima sospecha de que su esposa esa tarde le había puesto los cuernos, cosa de la que Ino no se sentía tan orgullosa de haber cometido como lo pensó la primera vez. A la hora de querer dormir ella se había metido en la cama con una atrevida pijama trasparente color negro, intento dormir pero no pudo su mente ni su cuerpo le permitían descansar, se sentía culpable luego de lo que hizo, se sentía despechada ¿cuanto tiempo paso desde la ultima vez que su esposo la acaricio su cuerpo?

Sai ¿Estás despiertos? —pregunto sin hacer tanto ruido, su hijo estaba durmiendo en la otra habitación, ella se levanto e intento convencer a su esposo—. Oye, a pasado tiempo desde la ultima vez que lo hicimos.

Lo siento Ino, pero hoy tuvo un día muy frustrante —dijo Sai, sin dar la cara, tan siquiera la vuelta para ver a su esposa.

Que tal si lo hacemos, ayuda a sentirme menos estresado… ¿Cariño? —pregunto e intento pasar su mano que había puesto en Sai, de su hombro hacia su región varonil, pero este hizo un movimiento brusco y tomo distancia de su esposa en la cama, eso no hizo nada de bien al corazón de Ino.

Dejame en paz.

Esas palabras rompieron el corazón de Ino ¿Acaso su esposo ya no sentía ninguna atracción por ella? ¿A dejado de ser la musa de la que inspiraba a ese artista con el que se caso? Su cuerpo clamaba por que alguien le diera atención.

VI

No contó los días que pasaron desde el día en que se metió con Naruto, pero los primeros días ella estuvo inquieta, alerta pero sobre todo llena de remordimiento. La traición que cometió contra su familia era imperdonable y aunque podía pedirles perdón sin la necesidad de hacer conocer lo ocurrido, ni su esposo ni su hijo estaban interesados en prestar atención a Ino.

Esto es terrible —dijo después de terminar de hacer las tareas de la cocina estando sola en casa—. Mi esposo ya no siente atracción por mi y mi hijo me evita, supongo que Inojin esta en esa etapa en la que debe alejarse de sus padres.

Invoco al destino o más bien suplico al demonio para que le ayudará con su soledad. Había terminado todo lo que tenía que hacer y no sabía con que más podía entretenerse en casa. La florería estaba pasando por un mal momento, las ventas habían desplomado, lo que tenía en su local estaba por marchitar pero e hizo promoción para lograr venderlas, sin embargo nada. Se sentía decepcionada y frustrada, ansiosa como al mismo tiempo irritada pero sobre todo, conflictuada. De pronto comenzó a sonar el telefono de la casa, dejo de sumirse en sus pensamientos culposos tras haberse sentado en la sala mirando a la nada con la cabeza baja y atendió el llamado.

Hola, Ino-chan —saludo sarcástico. Naruto Uzumaki yacía en su avión privado volviendo de otra nación tras cerrar un trato con el gobierno extranjero el mismo. Una victoria más para Konoha Industries.

¿Naruto? —se alarmo, sin embargo al recordar que estaba sola se calmo pero no del todo—. ¿Que es lo que quieres?

Solo llamaba para saludar y saber ¿Como has estado? —cuestiono con tono irónico—. Supongo que lo has pasado bien desde nuestro encuentro. Dime ¿Tu y Sai lo han vuelto a hacer?

Frunció el ceño en cuanto escucho su primero pregunta, cuando hizo la segunda Ino se puso tensa por buenos motivos.

¿Porque te interesa eso?

Tomaré eso como un “no”, supongo que lo has pasado mal Ino-chan. Saber que el único hombre que te hizo recordar que eres mujer no es tu esposo ¿No quieres que se repita la ocasión?

Escucha, lo que sucedió entre nosotros fue un error que no volveré a repetir.

Que tal si te hago cambiar de opinión —sonó el timbre de la residencia Yamanaka—, Te envíe un regalo. Algo para que te pongas.

Sin terminar con la llamada, Ino abrió la puerta de su residencia y encontró una caja dejada por paquetería supuso aunque no había ningún repartidor del otro lado esperando como era habitual. Los nervios la carcomían ¿Quien pudo haber traído este paquete? No sabía pero mejor meterlo antes de que alguien estuviese observando, lo abrió en la cocina y se sorprendió.

¿Ropa? —pregunto luego de sacar la primera prenda. Era un vestido de una sola pieza, sin embargo no era una prenda elegante sino uno de corte muy revelador a como podía verlo Ino. Debajo un juego de lencería sencillo pero a la medida. En realidad todo ese conjunto estaba en medida tomada para la rubia con tacones y un bolso de mano negro, a pesar de ser ropa considerada atrevida según Ino, eran de marcas elegantes que ni si quiera ella tenía acceso a comprar.

Que te parece si nos vemos de nuevo, en mi hotel el Bushido dentro de una hora —exclamo desde el otro lado—. A sido un viaje de negocios largo y Hinata no esta en casa, necesito el calor de una mujer.

¡Estás loco si piensas que tu y yo vamos a encontrarnos de nuevo! —escucho una carcajada jactanciosa de Naruto desde el otro lado de la línea, una que le haría temblar antes de escuchar sus palabras.

Mira al fondo de la caja.

No lo noto a tiempo pero debajo de la ropa en tan reducida caja, pero debajo de todos los regalos que había mandado Naruto vio con horror una fotografía que él le tomo en el único encuentro que tuvieron en ese motel. Esa misma fotografía que Tsunade encontró en el dispositivo de Naruto donde Ino yacía casi inconsciente en la cama luego de una larga sesión de salvaje sexo que termino con ella cubierta por el baño de semen de Naruto, eso la hizo palidecer.

¡¿Pero como?!…

Esa es solo una copia, yo tengo la original —exclamo Naruto—, sería una pena que llegará una copia también a tu esposo o a tu hijo, debo decir que te ves linda en esa foto. Pero ¿Que pensarán ellos de ti?

—…¡Naruto eres un! —no le quedaba más opción—. ¿Dijiste en el hotel Bushido?

Dentro de una hora, no llegues tarde.

No le quedaba de otra que arreglarse para la cita inesperada, pero luego de arreglarse de forma mecánica con el juego de prendas que Naruto le acababa de enviar ahí delante del espejo de su baño decidió darse los toques finales con el maquillaje, el rizador en sus pestañas, el rojo sobre sus labios pero cuando estaba pensando que era suficiente Ino se detuvo a mirar su reflejo. Esto estaba mal, estaba por reunirse con Naruto, antes de sus intensiones con él lo respetaba, ahora que a dejado salir a relucir su verdadera naturaleza no sentía miedo todo lo contrario ahora que termino de colocarse el labial y se coloco algo de un perfume que se lleno de polvo de tanto esperar de nuevo la ocasión de ser utilizado por ella, estaba lista, tensa pero por encima de todo estaba ansiosa por volver a ver a reunirse con él.

Se preocupo porque la gente viera su carne tan expuesta por la ropa que tenía que usar. Apenas dio un paso afuera y sentía que su trasero se dejaba ver por la corta falda con cada paso que iba a dar rumbo al hotel ¿Porque no pidió un taxi? Tan solo salió y fuera de su hogar había llegado un auto negro polarizado, un chófer vestido en cumplimiento de su uniforme abrió la puerta del pasajero en cuanto vio a Ino salir de su casa. El hombre se identifico como un empleado del mismo señor Uzumaki enviado para llevarla hasta el hotel, un gesto que terminaría agradeciendo más tarde.

Llego a la recepción para preguntar por una reservación a nombre de Uzumaki Naruto, su vestimenta llamaba tanto la atención que los hombres que rondaban en la entrada del hotel no disimulaban el voltear a ver a la rubia su vestido negro revelador. La dama de la recepción había fruncido la frente en cuanto vio a Ino venir, el código de vestimenta que Naruto le hizo poner iba en contra del código de vestimenta del hotel, sin embargo una vez escucho el nombre por el que venía cambio todo. Mientras que sus compañeros no entendían por que le daba el trato digno como al resto de los huéspedes la dama entrego con una gran sonrisa un juego de llaves a Ino diciendo el número de la habitación, para acabar la recepcionista le dijo que Naruto ya esta esperándola.

Subió hasta el ultimo piso en la habitación especial del señor Uzumaki, donde le magnate venía a dormir con amantes selectas cuando quería alejarse de la oficina. El sol consiguió ocultarse e Ino no tenía que preocuparse por volver tarde a casa, su esposo le dijo que estaría todo el día en su taller para terminar una obra maestra más mientras que su hijo estaba en casa de unos amigos para una pijamada. Lo único que le quedaba a Ino era recorrer el pasillo para llegar a su destino.

Mirate Ino, vistiendo así parecieras una prostituta a punto de reunirte con un cliente o algo así —se dijo así misma al ver su reflejo en el espejo, uno colocado a mitad del pasillo entre habitaciones, un banquillo acojinado a un lado y adorno floral sobre la mesa que estaba bajo el espejo de cuerpo completo colgado con seguro en la pared—. Una puta… su puta.

Recordó las sensaciones que le hizo sentir Naruto la primera y ultima vez que se metió con él, una experiencia salvaje que la hizo sentirse deseada en experiencias que aun no puede sacar de su mente. Ella esperaba que tuviera con Naruto una aventura ocasional, un escape a su aburrimiento mutuo como en novelas que a leído, pero el esposo de su amiga Hinata no quería eso, quería un juguete para divertirse, una puta.

Frente al espejo decidió darse un nuevo acomodo a su apariencia, ajusto el escote de su vestido para que sus pechos destacaran más, más carne visible. Un pañuelo que oculto en la cartera de mano que le dio Naruto lo ocupo para quitarse el sudor de sus senos, su rostro y brazos, los nervios la habían hecho sudar y saco un perfume de bolsillo para perfumarse de nuevo y después miró su reflejo de nuevo, ahora lucía más sensual como provocativa pensó. La mujer que se veía frente al espejo no era Ino Yamanaka la buena esposa y madre, solamente era Ino, una mujer deseada.

¿Hola, Naruto? —pregunto tras poner un pie dentro de la habitación VIP. Nadie respondió, entro silenciosa cerrando la puerta detrás de ella. Temerosa se adentro en la pieza esperando lo inesperado—. ¿Estás aquí?

Llegas con un ligero retraso Ino-chan.~

Al estar a oscuras Ino no vio a Naruto hasta que él encendió la lampará de mesa, estaba en el sillón destapando una copa de champaña apenas se hizo notar, el disparo del tapón tomo por sorpresa a la rubia que la hizo saltar de pánico. Cuando lo miró, Naruto llenaba dos copas que esperaban en esa misma mesita. Camino para darle una a Ino en su mano y decirle a la cara:

Sabia que te verías bien con ese vestido, tu atractivo se deja ver mucho más —extendió una de las copas a Ino.

Si con atractivo te refieres a que los hombres vean mi trasero —miró su trasero antes de acomodarse la ropa otra vez, la parte posterior se había levantado de nuevo y su glúteo se dejaba ver a medias.

Para que vean lo que no pueden tener, en cambio yo —paso su mano por la cintura de Ino, la acerco a él—. Yo si.~

Tan cerca del rostro de Naruto y su frivola expresión que nunca imagino en alguien como él. Se había tomado la copa de Champaña apenas él se la dio, así si algún día tenía que dar explicaciones a Sai podía decir que fue culpa del alcohol y la soledad en la que la olvido.

¡Naruto! —grito su nombre cuando la llevo a la cama, levantando su falda metió la boca entre sus piernas, lo que comenzó como lamiendo por encima de las bragas de la rubia, el toque indirecto sobre los labios de su vagina le produjeron los primeros espasmos, pero cuando el magnate hizo un agujero a la ropa interior que le regalo saborearla de manera directa y su lengua le hiciera sentir más alto el cielo—. ¡Extrañaba tu lengua Naruto!

¿Tanto? —iba a burlarse de alguien esa noche.

Ni siquiera mi esposo me hace sentir así —lo mejor era que Ino se burlará de Sai de forma propia. La hizo escalar las nubes y la hizo flotar en tan solo diez minutos, un poco más un poco menos. Ni siquiera sus dedos en una noche tan larga habían hecho que ella tuviera un orgasmo tan rápido ni tan fuerte. Sus piernas se retorcieron y sus manos agarrando la sabana sobre la que estaba recostada casi la arrancaban con sus fuertes uñas y su grito fue un estruendo—. ¡Haaaaaa... si!

La dejo respirar tras ese orgasmo para montarse encima de Ino y mientras ella recuperaba las fuerzas, Naruto vino a sacar sus pechos por encima de su sostén como de la blusa. Sus pezones estaban duros así como su respiración era tensa pero Yamanaka seguía inmóvil en la cama.

Sabes Ino-chan, fueron dos largos días haciendo negocios, Hinata no esta en casa esta noche pero yo necesito liberar toda mi tensión y unos pechos como los tuyos no estarían mal —su hombría la traía fuera, una vara larga gruesa que pasaba por encima de los senos de la rubia hasta quedar tan cerca de su boca—. Vamos, pon tus pechos alrededor de polla.

Acato su petición como si a una prostituta se lo estuviera pidiendo, su vara apenas si era cubierta por la mitad dado el tamaño de los pechos de Ino, 89 centímetros de suavidad y sabor, aunque el agua no tiene sabor es un deleite darse un festín cuando toca los labios. Primero fue considerado pero con cada segundo se hizo más intenso, pronto comenzaron a humectarse con los primeros fluidos salidos del aparato del rubio Uzumaki, lo que hizo que moverse fuera mucho más estimulante para ambos, ver la punta de su pene llegar hasta su boca le hizo sonreír de gozo a la rubia y él lo noto.

Animate Ino, quieres poner la punta de polla en tu boca —le dijo y así lo hizo. Un beso fue lo que basto para que Ino atrapara la punta en sus labios para que su lengua pudiera sentir su sabor, un aroma a pescado que bien podría considerarse desagradable, ella lo consideraba una delicia.

Tu pene… extrañaba el sabor de tu pene —sus palabras no llegaron hasta sus oídos, sin embargo Naruto no necesito escucharlo, luego de varios minutos disfrutando de la experiencia estaba por gozarlo aun más.

Abre la boca en grande Ino, voy a venirme mucho… ¡Aquí va! —sus pechos no dejaban de abrazar su aparato lo que la hizo sentir como subía su semen hasta que él disparo todo a su boca que esperaba con la boca abierta pero ese roció cubrió hasta su rostro—. Mira eso, te ves bien con ese facial.

Je, tu crees.~

¿Como deberíamos seguir? —pregunto el magnate en broma, solo quería escuchar que sugerencia tenía Ino para él.

Más tarde cuando la ropa de ambos yacía fuera de la cama pero ellos estaban en pleno frenesí de carnalidad, Ino no paraba de carcajear mientras su voz se distorsionaba entre gemidos fuertes y la diversión que le producía la intensidad de Naruto. La tenia como una perra en la cama gimiendo, digna de una estrella de cine adulto occidental que no oculta su voz, sino que la deja salir para complacer a la audiencia, salvo que los gritos de Ino no eran falsos sino reales.

Sigue así Naruto, sigue así —gritaba ella—. Tu pene es el único que puede llenarme, se siente demasiado bien… ¡Ah! —soltó un grito cuando la mano del señor Uzumaki azoto su trasero repentinamente, una y otra vez hasta dejar la marca roja de su mano en su trasero.

¿Soy mejor que tu esposo?

¡Si, eres mejor que mi esposo Naruto! —tenía la lengua por fuera mientras seguía jadeando tan indecente ante los fuertes aplausos que el rubio la hacia escuchar cuando estrellaba su pelvis contra su trasero—. Jodeme esta noche, tratame como tu puta.

Esa es la actitud, Ino-chan —movió sus manos, de agarrarla de su caderas paso a agarrar sus pechos lo que apretó como si ubres se tratará—. Oye, que tal si tu esposo estuviera aquí esta noche viendo como su esposa es tratada como una cualquiera… ¿Que le dirías?

Entonces lo imagino de pie junto a la cama, lo miró impotente mordiendo sus uñas a pesar de estar parado a menos de un metro pero aun así no se atrevía a hacer nada más que ver como le arrebataban a su esposa. Primero se sintió culpable esa sensación se esfumo casi en un instante, la sensación que la lleno a la rubia fue de reproche a su mirado, complacería al hombre que la estaba tomando por amante.

Mirá Sai, mirá como Naruto-kun me trata. Ahora soy su mujer, soy suya de ahora en adelante —reía regocijándose en esa fantasía—. Pudrete tu y tu arte, ahora yo soy el lienzo de Naruto-kun y va a pintarme con su leche por siempre.~

Eso a sido muy bueno Ino, tal vez Sai no este para verlo pero voy a llenarte con mi tinte especial —sintió como su hombría se ensancho antes de que pintar todo el lienzo interior de la rubia.

¡Haaa! ¡Haaa! ¡Haaa! —grito como toda una salvaje. Su semilla se disparo tres continuas en esa sola corrida.

Vamos por más —grito de emoción Naruto.

La llevo al suelo, la tenía de cabeza con la espalda doblada y sus piernas hacia arriba, estaba montado por encima de la rubia penetrando su vagina con gran entusiasmo, con las manos sujetándose de los tobillos de Ino iba con todo buscando enloquecerla de placer.

Esto es asombroso —gemía, se sentía enloquecer a gusto, desde su ángulo podía ver más que el trasero del CEO de Konoha, podía ver como le hacia el amor de manera tan pervertida, pero también—, esta pose es tan sucia pero se siente... ¡Genial! —grito, un inesperado orgasmo la recorrió antes de sentir al señor Uzumaki llenarla una segunda vez.

Saco su aparato de la rubia y la dejo caer sobre el piso, miró con orgullo como quedo Ino, sus piernas dobladas hacia afuera respirando pesado sin quitar la sonrisa de la cara mientras el semen se había derramado de su interior. Parecía exhausta a pesar de su alegre expresión pero el magnate seguía lleno de energía. La tomaría de su pelo y la levantaría del suelo como si fuera un simple objeto pero a Ino le prendía que la estuviese tratando tan bajo. En la cama, le mostró su trasero a Naruto en grande y él se maravillo con tanto egocentrismo, hurgo su agujero con dos de sus dedos hasta hacerla sufrir un segundo orgasmo pero sobre todo haciendo que expulsara todo el semen que había vertido en su vagina hasta ahora, estaba haciendo espacio para más.

Eso, empuja más fuerte… destroza mi vagina —se convulsionaba de placer, la euforia que la invadía era perturbadora que si su esposo estuviese ahí para verla en este estado seguramente estaría sufriendo de un ataque de pánico ante la perversión a la que Ino se estaba entregando—. ¡Más, más, más Naruto! ¡Más, dame más duro Naruto!

¡Esa es la actitud Ino, esa es la actitud!

Una hora más tarde hacer estragos dentro de Ino, Naruto tenía toda la cama para él por que la rubia tenía boca ocupada devorando su hombría hasta sentir que su respiración se acortaba en su garganta sin embargo ahí la estaba saboreando con fascinación. En cuanto consiguió que el magnate hiciera estragos su garganta tras muchos minutos en deleite por tan desagradable sabor Ino se puso de pie sin bajarse de la cama, era su turno de montar a la bestia. Sin apoyo de su mano logro hacer que el aparato de Naruto Uzumaki entrará y se deslizará hasta llenarla por completo.

Que tal, lo hago bien Naruto~ —había recogido su cabello de lado derecho mientras dejaba espacio para que el rubio mirase como tomaba su aparato con tanta facilidad.

Haz mejorado mucho desde la ultima vez Ino-chan ¿Que? ¿Estuviste practicando a caso? —pregunto con sarcasmo. Aunque la rubia soltaría una pequeña risa Naruto no le dio importancia.

Je, algo así tal vez~ —fue lo que dijo, la verdad era que Ino durante varias noches desde el primer encuentro y hasta entonces cuando no podía dormir dado la indiferencia de Sai por darle atención; ella se escabullía en su casa para estar en el baño sacando de un escondite un juguete sexual para calmar su inquietud, pero ese pedazo de plastico no se comparaba con el pedazo de carne que Naruto le daba. Y mientras fornicaban no tuvo perdón al confesar este secreto a Naruto.

Pues de ahora en adelante voy a ser tu consolador de carne Ino-chan —la envolvió en un abrazo por sorpresa y rodó con ella en la cama, quedo por encima de la rubia para así tener el control. Ahora se movía con una intensidad que esta vez la haría enloquecer de verdad.

Oh, Naruto eres una bestia, no pares, no pares que ya casi...

¡Yo también Ino-chan, voy a venirme mucho!

Sus piernas lo abrazaron, sus manos también lo hicieron, su espalda era firme y fuerte estaba a merced de una bestia pasional lo cual la dejo cautivada. Después de esa noche ninguna noche que pasara con su esposo podría hacerla olvidar los orgasmos que él la estaba haciendo sufrir de placer.

...¡Si, puedo sentirlo aquí viene, lo quiero todo Naruto, dame lo todo!… ¡Si, eso es suelta todo tu semen y llename toda!

Un orgasmo que el cuerpo de los dos provoco sería la culminación de la noche, luego de casi cuatro horas fornicando cual animales por fin, ella se sentía cansada, él saciado pero ninguno de los dos se sentía satisfecho. Aun así ambos necesitaban descansar. El señor Uzumaki agarro la botella de Champaña que dejo cerca, sin detenerse en joderla se tomo un trago de la botella más no lo bebió, estando encima de la cara de Ino ella estaba con lengua por fuera cuando no dejaba de cesar de lo delicioso que sentía, así mismo le compartió de su trago desde su propia boca. Con su lengua controlando el hilo de champaña Ino lo recibió con su propia lengua, su sabor le parecio mucho más sabroso que cuando lo bebió de la copa, le demostró que lo que hacia más sabroso era su lengua y le hizo saber con un beso lleno de atrevimiento.

VII

Aquel festival al que me llevo Sarada-san era conocido por razones peculiares, a pesar de ser solo el festival anual de un pueblo, casi semejante a un festival de cosecha en los pueblos de mi natal Europa; al caer la noche y lo fuegos artificiales arrojados a lo alto no podían iluminar a las parejas de enamorados que escapaban al bosque para darse muestras de cariño que rozaban en provocaciones carnales en publico. En palabras más claras, las parejas que se escondían aquí durante el festival expresaban su amor hasta casi cometer carnalidad sin pudor. Pero ahí estábamos los dos escondidos detrás de un denso árbol como muchos otros, pero mientras los jóvenes sentían vergüenza por dar el paso ante tantos otros ahí, nosotros dos dimos el paso y los dejamos con una gran impresión.

Luego de haber escuchado la historia de la señora Yamanaka no pudo contenerme más, no después de que Sarada-san me llevara bosque adentro cuando las personas comenzaron a aparecer por donde estuvimos sentados hasta hace treinta minutos atrás. Pero aunque las otras parejas llegaban riendo de manera disimulada antes de darse cuenta que otros más estarían aquí bajos los pinos con densas copas, Sarada-san me narraba con más fervor el relato mientras su mano acariciaba mi virtud. Pero no pudo contenerme más. Espere a que se detuviera de contar la sexta parte de la historia de Ino Yamanaka porque no pude resistir más, no luego de que ella consiguiera hacerme liberar el estrés después de escuchar tanto de nuevo.

Su mano quedo cubierta de mi esencia y ante mi rostro a pesar de tanta oscuridad saboreo hasta chuparse los dedos, ese me hizo no contenerme más.

Adrián~ —pronunció mi nombre cuando mi boca besaba su cuello.

Ella diría que la sorprendí luego de observarla disfrutar de mi sabor en su mano a pesar de tan oscuro paisaje, como si una criatura cuyas cadenas las hubiera arrancado de la piedra a la que estaba atado; mis manos la tomaron para ponerla contra el árbol, hacer que levantará la pierna derecha para hacerle el amor de forma brutal o así lo diría.

Oye mira a esos dos.

Realmente lo están haciendo aquí.

No nos importo que la demás gente nos descubriera, la oscuridad nos protegía de sus ojos pero sus oídos no eran ensordecidos por el estallido de los fuegos artificiales, los jadeos que salían de la boca tampoco eran minimizados por ella misma. Su vagina era resbaladiza, estaba igual de mojada que yo, pero yo había caído en desesperación por saciarme con su cuerpo. Mi boca en sus senos y su yukata ya no cubría nada de su cuerpo, la quería desnudar ahí mismo para hacerle el amor con más deseo, pero en cuanto nos dimos cuenta de que inspiramos a los otros entre los árboles nos contuvimos.

Que impúdicos.~

Que atrevimiento el de ellos.

Oye nena que tal si nosotros también —logramos oír a uno de las parejas que nos acechaban entre los arboles.

¡Nee-san! —creo que a otro, su novia uso su boca para complacerlo, el pervertido se excito por ver a dos adultos comportándose tan indecentes.

¡Touji-kun!

Así y más pudimos escuchar cuando yo ya había conseguido liberar todo de mi dentro de Sarada-san; escuchar que esa gente alrededor nuestro seguían nuestro ejemplo bueno me perturbo al mismo tiempo que me hizo sentir encendido de nuevo.

Parece que los hemos inspirado, Adrián —me hizo voltear a verla colocando su mano en mi mejilla—, y parece que tu te has sentido inspirado de nuevo.

¿Seguimos, Sarada-san?

Mi hombría palpitaba dentro suyo, a pesar de la vergüenza quería seguir, los dos queríamos seguir. La historia que me contaba sobre la señora Yamanaka quedo a un lado porque el resto de la noche fue para nosotros dos. Mi boca en labios ahora y mi pelvis se movía cargado de deseo, nos olvidamos de todos a nuestro alrededor y seguimos así hasta el amanecer, en verdad. Amanecimos desnudos en el bosque entre los arbustos y los frondosa arbolada, pudo haber sido romántico pero se volvió peligroso pero nuestros oídos sensibles por todo lo hecho la noche anterior que logramos escuchar a un grupo de caminadores venir hacia nosotros.

¿Estuviste aquí anoche amiga? Las cosas se pusieron interesantes, una pareja comenzó a tener sexo en verdad y mi novio me convenció de hacerlo aquí como ellos —dijo una de las dos jovenes vestidas con una sudadera deportiva.

Bueno yo tuve un poco de vergüenza y mi novio me llevo a un hotel, ahí estuvimos nosotros —había dicho la segunda chica, ambas siguieron de largo sin notar ni nuestros olores, así parecía.

¿Me pregunto quienes habrán sido? La voz de esa mujer parecía ser de una mujer madura.

Supongo que habrán sido visitantes.

Escuchamos que se alejaban sin dejar de reír al respecto, supongo que fue tan irreal lo que paso realmente ante sus ojos pero no nos sentimos tranquilos hasta que las perdimos de vista, ese mismo árbol que nos acobijo para fornicar en la noche nos protegió durante la mañana. Detrás del árbol un matorral suave de plantas donde nos metimos a dormir fue de donde saldríamos, abrazados uno al otro para ocultar nuestra desnudez no tuvimos ninguna intensión de vestirnos hasta que de nuevo nos hallamos solos, pero tras escucharlas Sarada-san y yo nos miramos confundidos, tal vez no era la reacción que nuestras conciencias esperaban oír de lo sucedido, sin embargo eso termino haciéndonos reír por alguna razón.

Pero que locura hicimos, ni siquiera con Naruto-sama me atreví a tener sexo en un lugar público —confesó, antes de poner sus manos detrás de mi cuello y hacer que inclinará mi cabeza.

¿Fue… excitante?

Mucho.~

Un mañanero rápido en el bosque antes de que alguien más apareciese y nos pillará en el acto o peor aun que la reconociera a ella e hicieran a conocer la noticia. De haber sucedido así todo el relato que me contaba Sarada-san de la secreta vida de Naruto Uzumaki nunca hubiera salido en un libro. Pero sobre todo un mañanero para disfrutar una hora más tarde un delicioso desayuno antes de seguir con la historia de la señora Yamanaka.

VIII

Las cosas iban a cambiar en la vida de la familia Yamanaka, todo comenzó con Ino dando la noticia a su esposo durante el desayuno en presencia de su hijo, él también tenía que escuchar el cambio que habría de acontecer en con sus padres. A Sai no le gusto para nada pero lo tendría que comprender.

¿Un empleo? —su esposo no esperaba nada esa mañana aun así no parecía tan consternado como Ino esperaba que llegará a reaccionar, ahora comprendía que había tomado una buena opción.

La florería no esta pasando por un buen momento, las ventas cayeron y los agricultores están pasando por una mal cosecha —explico sin mucha tensión sobre sus hombros—, Sai el dinero que ganas no nos alcanza para cubrir todos los gastos y así no vamos a llegar al mes siguiente. Hinata hablo con Naruto para ayudarnos y dijo que podía darme trabajo en su oficina como su nueva asistente mientras las cosas se recuperan. Podría ser hasta por un año que trabaje para él.

Lamento que tengas que tomar esta decisión, Ino —a veces vivir del arte es un glamur que solo unos cuantos afortunados pueden sustentar—. Solo espero que Naruto te trate bien.

Oh cariño si hay que conozco de Naruto es que él es una persona maravillosa.~

Tan maravillosa siempre y cuando lo tuviera satisfecho.

¿Que te parece tu nuevo tu trabajo Ino-chan?~ —parece que una parte considerable de las amantes que tuvo el señor Uzumaki desempeñaron el papel de asistentes con él, la tenía debajo de su escritorio practicando una gratificación oral al empresario mientras llevaba puesto un verdadero vestido de gala muy elegante para ser solamente su nueva asistente.

Me encanta mi nuevo trabajo, Naruto.~

Después de esto te voy a dar una recompensa ¿Dime no te gustaría ir a una fiesta en un yate el fin de semana? —pregunto Naruto dejando a un lado los papeles que no terminaba de revisar del ultimo informe.

No importaba lo que hicieron el resto de ese día en la oficina, sino lo que vendría después en la mencionada fiesta a la que Naruto la estaba invitando. En el muelle más altruista del puerto, donde navíos lujosos y yates que solo gente de alto estatus social pueden darse el lujo ahí llego Ino buscando el yate que Naruto le dejo nombrado en un papel. “Nibiru” tenía por nombre, estaba entusiasmada por subir y recorrer el alta mar con su amante en lo que seguramente sería una fiesta maravillosa, aunque Ino se preguntaba como un encuentro entre dos personas podía llamarse fiesta. Estaba entusiasmada ahora que llevaba un verdadero vestido puesto, uno que no solo el corte era un esplendor sino que la marca detrás de las costuras pertenecían a una marca de prendas que solo gente de poder puede comprar, un regalo que Naruto le daría Ino más tarde de hacerla su nueva asistente, así como la llenaría de muchos elegantes regalos y adornos.

Aquí esta, el Nibiru

...Nibiru.

No la vio venir del otro lado de su camino hasta que escucho su voz hablando al mismo tiempo que ella, no la esperaba ver aquí. Su sola presencia hizo que Ino palideciera de temor pero lo que no pensaba era que esta otra mujer estaría pasando por la misma cruel sensación.

¿Que, Ino?

¿Temari?

Temari Nara, una de sus amigas de la señora Yamanaka, cuyo esposo es vicepresidente de Konoha industries. Un hombre que es de mucha confianza para el señor Uzumaki, pero que al mismo tiempo desconoce la vida real del magnate. Antes de que siquiera pudieran lanzar otra pregunta el señor Uzumaki hizo aparición desde el yate.

Ahí están, justo las estábamos esperando a ustedes dos —descendió de barco, su ropa era un varonil conjunto marítimo camino hasta ponerse en medio de ambas mujeres las que quedaron calladas, la sensación de incomodidad las puso a temblar, pero temblarían mucho más cuando Naruto decidió tomarlas… no de la cintura sino por sus pechos pasando por debajo del vestido para que sus dedos estimularan sus cuerpos al pellizcar sus pezones, un movimiento nada sutil pero muy efectivo.

¡¿Naruto?!

¡¿Naruto?!

Dirían llenas de pavor.

Vamos, solo ustedes faltaban para poder zarpar a la diversión —dijo sin preocupaciones y dando el primer paso para que ellas los siguieran.

Aguarda Naruto —fue lo único que podría decir Ino antes de ver el interior del barco y darse cuenta del infierno al que estaba descendiendo—. ¿Naruto, exactamente quienes nos están esperando en el barco?

Unos buenos amigos miós. Vamos a divertirnos mucho con ustedes, par de bellezas.

Se que debería contar lo que Sarada-san me contó que sucedió en el barco cuando entraron a mar abierto, donde las leyes no existen y la libertad se convierte en libertinaje, sin embargo para contar esa parte de la historia necesito contar la historia de otra de las amantes que tuvo Naruto Uzumaki para esta historia, ella es la siguiente protagonista.



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