Business and pleasure (Naruto x Harem)

Esta obra la estaré actualizando una vez al mes, para darme tiempo de seguir avanzando la historia y tenerles una actualización constante. Espero y les agrade.

Rey demonio, el Jefe Maestro

 

Galaxia: IC 501.

Planeta: NC259-AC08. (Eostia)

Civilización nativa: humana.

Nombre colonial: Eostia.

Sexto mundo con una civilización humana emergente en el universo descubierto por la UNSC en nombre del imperio de la humanidad hasta hace un mes la flota 47 dejo de estudiar el planeta y procedió con la invasión. Luego de treinta y un días de guerra los reinos e imperios fueron subyugados, sus ciudadanos declarados como ciudadanos del imperio de la humanidad; aquellas especies que vivían vanidosas sobre los mismos humanos, ahora estaba por debajo de los humanos.

Mientras tanto, en la designada capital administrada por la UNSC, la gobernadora del mundo colonia recibía con mucha cortesía y una reverencia la llegada del hombre al que tenía que entregar cuentas, asignado por el imperio.

—Mi señor rey demonio, bienvenido de nuevo —se inclino ante él, así como sus doncellas detrás de la gobernadora también lo hicieron.

—Por favor, te pido que no me llames así —la trataba con gentileza el spartan.

—¿De que otra forma quiere que lo llame? ¿Te parece bien que me refiera a ti como mi esposo? —pregunto mientras una gota de sudor escurría por su frente.

—No necesitas tanta formalidad para dirigirte a mi, Celestine. Basta con que me llames, por mi nombre.

—Eso sería muy insulso de mi parte en llamarte por tu nombre, mi rey. ¿Prefieres que solamente te llame rey? o como tus demonios te llaman, esposo mio. Digo: jefe maestro.

—Insisto con que me llames por mi nombre, por favor —procedió a quitarte su casco—. Por favor, te pido que solamente me llames...

—¡John! —una elfa de piel oscura camino hasta él, antes de la llegada de la UNSC era una reina, ahora una mujer a disposición del jefe maestro—. Querido ¿Porque tardas tanto? ¿Ya le has dado la noticia?

—¿Que haces tu aquí? —la gobernadora no estaba a gusto con la presencia de la elfa oscura—. ¿De que noticia habla?

Miró al jefe maestro y este le dijo sin más rodeos de por medio.

—Celestine, serás relevada de tu cargo como gobernadora de la colonia a petición mía —la noticia perturbo a la gobernadora—. La oficina de inteligencia naval a designado a alguien temporal para servir como gobernador interino, quiero que tu y Olga vengan conmigo y conozcan a las demás.

—¿Ir a tu mundo? ¿Quien es la persona que estará a cargo? —la gobernadora se molesto.

En un mundo donde la magia había hecho que el retraso de las eras mantuviera a las personas de este mundo atrapado en tiempos finales de la edad medio, la llegada de una inteligencia artificial perturbo a los nativos pues tal avance tecnológico parecía un acto de magia oscura. Así eran las personas cuando presenciaban por primera vez los avances de ingeniería y tecnología del imperio humano, pero ver a las IA's les causaba una mayor impresión. No se referían a ellas como inteligencias artificiales como tal, les llamaban con otro nombre.

—¡Un espíritu maquina! Escuche del dominio de su magia por crear vida, esto supera la alquimia y los homúnculos.

—Hola, me llamo Ramses inteligencia artificial al servicio de la humanidad, yo tomaré cargo de sus responsabilidades durante su ausencia gobernadora Lucross.

Un técnico escoltado por marines llevo la interfaz de Ramses hasta la computadora central instalada después de asegurar la ocupación de la nueva colonia del imperio.

—Ramses se quedara a cargo de Eostia bajo supervisión militar, puedes confiar con que tu gente estará a salvo. Las dos —dijo el jefe maestro—, quiero que vengan a la tierra conmigo, quiero que las conozcan las demás.

Para Olga y Celestine, las estrellas eran una barrera un dominio controlado por los dioses, pero desde la llegada de la UNSC descubrieron que ese dominio le pertenecía a los demonios y todo por una creencia. Cruzaron el portal por el que vino el ejercito que los conquisto y se maravillaron, una de terror mientras que la otra se maravillaba del poderío que comprendía esta humanidad. Habían visto innumerables barcos en grandes ciudades portuarias pero nunca tantos navíos en puertos instalados en el espacio.

En realidad eran plataformas militares y civiles que vigilaban la entrada de naves comerciales como de cargamentos venidos de otros mundos, galaxias y dimensiones paralelas conquistadas. Las llevaron en una nave militar que les permitió ver su mundo cuando lo dejaron atrás, en esa misma nave pudieron ver el mundo perteneciente a su llamado rey demonio.

¿A donde quería llevarlas? La respuesta fue más humilde de lo que esperaron luego de que el jefe maestro cambio su armadura por ropas civiles y lo mismo les pidió a ellas hacer una vez que pisaron la superficie de la tierra. Durante el trayecto vieron los grandes rascacielos que llegaban a las nubes hasta perderse su limite, los transportes que todos usaban, la diferencia cultural se respiraba en el aire y en la temperatura, todo el asombro del nuevo mundo cambio cuando llegaron a su destino. Una casa regular de dos pisos en una zona residencial privada en la ciudad de Nueva-Nueva York donde al cruzar la puerta conocieron a las demás.

—¿Así que ustedes son las otras esposas de mi señor demonio? Claro, es imposible que alguien como él tenga suficiente satisfacción con solo dos mujeres. Es un placer hermanas —saludo Celestine con una reverencia luego de entrar a la casa y ser recibida por las cuatro primeras.

—¿Hermanas? —pregunto la primera esposa.

—Me llamo Celestine Lucross, soy reina... gobernadora de Eostia por petición de nuestro esposo, el rey demonio.

Ninguna de las cuatro comprendía la actitud tan fina y delicada de la elfa, sobre todo el porque seguía haciendo tanta reverencia, unas se sentían confundidas las otras dos incomoda mente molestas hasta que miraron a la elfa oscura que venía con Celestine quien la miraba con vergüenza ante su comportamiento.

—Por favor, ignorenla. Quedo traumada luego de la noche de bodas —dijo y Celestine dejo de estar reverenciada—, me llamo Olga Discordia, reina de los elfos oscuros de Eostia, ahora también soy esposa de nuestro esposo el rey demonio.

—¿Rey demonio? —pregunto Hisato y Fionna se lo explico.

—Es el apodo con el que el covenant llama a John. Mientras que las personas llaman a los spartans ángeles, el covenant los llama demonios y a él por ser el jefe maestro lo llaman rey demonio.

—Bueno en todo caso deberíamos presentarnos adecuadamente ya que por fin nos conocemos —dijo la alegre primera esposa—, mucho gusto me llamo Hisato, Azuma Hisato y esta ternura es nuestro hijo Sam.

En sus brazos llevaba al bebé de ocho meses, un varón nacido sano que en ese momento yacía despierto envuelto en una cálida sabana, llevando un chupón en la boca. Diría Celestine luego de ver los brillantes ojos de la criatura, no necesitaba preocuparse por la alimentación del hijo del que llamaban rey demonio, vieron con mucha evidencia que la madre podría alimentarlo sin mucho problema.

—Yo soy Yor Briar, pueden llamarme por mi nombre sin ningún problema —saludo con absoluta confianza la segunda esposa. Una asesina de la hermandad que por ahora ayudaba a Hisato con los deberás de la casa.

—Soy Fubuki líder del grupo ventisca de la asociación de héroes, mucho gusto —joven, con un cuerpo curvilineo como esbelto que si bien ni ella ni Yor tenían grandes atributos como los de Hisato, no podían negarse lo sensuales que las dos eran, tampoco se quedaba atrás la cuarta esposa.

—Fiona Frost, solo dime Fiona —fría, sin emociones. La espía perfecta de la ONI, convertida en compañera matrimonial del jefe maestro por influencias propias.

Alguien faltaba en la casa.

—¿Donde esta Anya? —pregunto John y la puerta de la casa fue abierta con violencia como emoción por una niña de pelorrosa hasta los hombros con unos tocados triangulares sobre su cabello.

—¡Anya llego! —enérgica, su alegría es radiación pura que quema las almas impuras. El camión escolar la dejo frente a la entrada de la privada y se apresuro para llegar a su casa, ella sabia que habrían personas nuevas en casa ese día—. ¡Llego y tiene mucha hambre!

—Espero que ustedes también, Hisato hizo la comida para nosotros esta ocasión —exclamo Yor, a lo cual la misma Hisato no se sentía precisamente orgullosa de eso, Yor se ofreció a preparar la cena para ese día especial dado el trabajo materno que tenía que cumplir con el recién nacido, pero Hisato no quería que la cena fuera un desastre así que cambiaron papeles durante la mañana.

La cena fue deslumbrante, Anya repitió comida dos veces hasta no poder más, las mujeres en la mesa se conocieron un poco más, de donde eran e hicieron conocer ciertos gustos. Después de cenar, el jefe maestro dio a conocer la noticia que lo atenuaba darles a sus esposas.

—Escuchen tengo algo que decirles.

—¿Que paso, John? —pregunto una de sus esposas.

—Dentro de dos días seré enviado a una misión urgente —exclamo el jefe causando silencio en la mesa—, había pedido un permiso de diez días para estar con ustedes porque quería que se conocieran pero no podré estar hasta volver, la UNSC descubrió por fin la ubicación de una instalación Forerruner en forma de anillo llamado Halo. Creemos que es la razón por la que el covenant ataco Reach hace unos meses, una de sus naves escapo luego de la fallida invasión sin saber que era rastreada.

—Si, escuche al respecto —exclamo Fionna—, la ONI dice que este anillo halo es visto como una especie de simbolo religioso para el covenant, aunque en realidad es un arma o eso es lo que escribieron en el informe.

—Reunieron a tres flotas para ser enviados en la misión y por regla a tres equipos spartans para la misión. El equipo Noble, el equipo Raven y el equipo azul —contó el jefe maestro—, partiremos en dos días y estimamos que la operación dure aproximadamente 30 días, pero puede eso extenderse. Quiero pasar tiempo de calidad con mi familia antes de ser desplegado.

—¿Te vas a ir al espacio? —pregunto Anya con preocupación.

—Volveré, hija —acaricio su cabeza con mucha ternura, estaba sentada a su derecha después de todo entre él y Yor—. Se los prometo. Hasta entonces, quería que ustedes se conozcan.

Hubo silencio, las dos nuevas no entendieron solo las cuatro primeras esposas. Tensión y preocupación en el aire hasta que una de ellas exclamo:

—Vuelve con tu armadura o en ella, John —dijo Fubuki regalando una sonrisa, ocultándole su preocupación.

Esos dos días pasaron demasiado rápido, la vida de civil nunca fue lo suyo hasta que las conoció una a una, el guerrero más letal de la humanidad que siempre tuvo problemas para socializar conoció el amor y pronto encontró su lugar mas allá del campo de batalla, un lugar donde volver por las personas que lo esperaban ahí. Llego el día de partir, desde la lejía de la zona de despegue. Entre familiares y de los diversos soldados asignados a dicha misión clasificada la mujeres del jefe maestro se despidieron, así como los marinos de antes se despedían de sus familiares al abordar los barcos y zarpar a la guerra, ellas miraban las naves despegar desde los diques secos de la base despegando rumbo al espacio y acelerar las naves para entrar en la atmósfera, iniciar los motores de deslizamiento espacial para atravesarlos hacia su destino. Tres flotas constituidas por cuarenta naves de guerra de la UNSC.

—Ahí se va papá, Anya —Yor ayudo a Anya a mirar mas alto mientras el crucero en el que iba estaba al frente de la formación.

—El pillar of autum —dijo el nombre de la nave—, papá volverá, lo prometió —sonrió para confianza de sus madres.

—Así es hija, él volverá.

Al siguiente día lo único que podían hacer las esposas del jefe maestro para no preocuparse era confiar en su promesa. Fubuki tenía trabajo que atender al igual que Fiona en las oficinas de la ONI, Yor y Hisato le mostraron la ciudad a Celestine y a Olga sorprendiendo a las dos elfas con las maravillas tecnológicas de su adelantado tiempo. Era la segunda mitad del siglo XX, pero la humanidad de este mundo había dado un gran salto por seis siglos.

En casa de la familia Sparta, Celestine tenia en manos al primogénito del jefe maestro, un tierno infante con una cara tan tranquila al ser sostenido por una mujer que no era su madre mientras ella se encargaba de otra cosa en la casa. Era como si tuviera en manos a un perro pequeño al cual apreciaba en todo su esplendor.

—Así que este es el bebe de mi esposo el rey demonio, su primer hijo ¿Anya entonces es adoptada?... eso no lo sabía —exclamo la elfa de cabello rubio—, no pensé que un bebé demonio pudiera ser tan adorable —Sam dejo de estar quieto, le dio hambre y lo primero que hizo fue estirar ambas manos hacia la elfa—. ¿Quieres agarrar mis pechos?

—Oh, lo siento es la hora de comer de Sam —vino Hisato hasta la sala donde ellos estaban, tomo a su bebe y se sentó junto a Celestine en el sofá, encendió el televisor pantalla plana en la sala y puso un programa infantil—. Perdona, pero Sam no come si no esta viendo su serie favorita.

Celestine miró con mucha atención las acciones de Hisato, lo cual ella se dio cuenta de la atenta mirada que la elfa tenía y pronto se sintió incomoda.

—Por favor, no me mires así.

—Perdona, pero ahora comprendo porque eres la primera esposa de nuestro esposo, Hisato Azuma. Tus encantos son mayores que los míos —se refería a sus senos—. Eso explica porque nuestro esposo daba más preferencia a ti sobre nosotras anoche.

—Pero que dices —Hisato se sintió avergonzada por su cuerpo por primera vez—. Para john nos ama a todas por igual aunque se le dificulte expresar sus sentimientos, es un spartan de segunda generación después de todo, él no nos tiene puesto en ninguna jerarquía.

—¿Hay algo que no entiendo? ¿Porque mi señor demonio vive en una casa pequeña cuando seguramente puede vivir en un palacio?

—Porque John suele estar desplegado en misiones, Fionna también y Fubuki pasa todo el día en su trabajo como líder del equipo Blizzard. Solo yo y Yor solemos estar en casa además de Anya y Sam, por el momento; tal vez en un futuro cuando tengamos más hijos comprará una casa más grande —seguía amamantando al bebé—. Aunque la guerra contra el covenant termino, sigue por ahí luchando contra sus fuerzas remanentes por el universo y participando en las misiones de exploración de otros mundos.

—Tiene sentido, el hambre de conquistas de mi señor rey demonio debe insaciable como su pasión. Digno de él.

Hisato no comprendía que pasaba por la cabeza de la elfa. No paraba de llamar al jefe maestro como rey demonio y aunque entendía que el covenant lo llamaba así ¿Que razones había de tener Celestine para que lo llame así? Sabia que ella era una persona de gran importancia en su mundo natal Eostia hasta la llegada de la UNSC y la anexión de su mundo al imperio.

—Celestine ¿Porque no me cuentas como es que conociste a John? —pidió esperando que no tocará una fibra sensible en la elfa—. Se que él fue enviado para liderar la exploración de tu mundo pero ¿Como es que lo conocieron? Sobre todo quisiera saber como es que te volviste su esposa, tu lo has dicho soy la primera esposa pero nuestra relación no se había dado a conocer hasta que en las noticias salió sobre su boda con John hace unas semanas.

—¿Segura que quieres que te cuente?

Hisato lo pidió con gentileza diciendo: por favor. Ocurrió lo que espero la esposa del jefe maestro, Celestine se sintió acomplejada y quedo callada durante un corto momento, sus ojos cayeron hacia sus manos sobre sus muslos donde apretaba los puños odiando los recuerdos de lo que paso, Hisato evadió la tensión porque no quería que la leche se volviera agría para Sam.

Se calmo y Celestine pudo contar la historia de la conquista de su mundo a manos de la UNSC.

—Mi mundo estaba pasando por momentos oscuros antes de la llegada del rey... del jefe maestro y de sus ejercitos imparables —contaría Celestine de aquí en adelante—. Un nación se había levantado de la maldad y la depravación llamado Kuroinu, declararon la guerra a Eostia y ya habían invadido el reino de los elfos oscuros con la mano de su mas despreciable comandante, un mercenario llamado Volt, cuando cayó supimos que eran una seria amenaza pero todo cambio cuando el jefe maestro llego a nuestro mundo, él con su ejercito superior destruyeron Kuroinu con una magia destructiva que nunca antes había visto. Él dijo que era una bomba nuclear de tipo Cerberus y después un destello a la distancia, el poder que hizo sacudir nuestro continente era el aviso de que Kuroinu ya no existía así como toda rastro de lo que fue, al igual que Volt.

»Cuando Kuroinu nos declaro la guerra pedimos un milagro que nos ayudara a destruir su imparable avance, no pensé que invocaríamos un mal mayor. Yo era parte de una coalición, una alianza formada por las siete princesas de los reinos que conformaban Eostia, aunque al principio nos unimos para enfrentar a Kuroinu, terminamos enfrentándonos a los ejércitos de la UNSC.

Tan solo Eostia media lo mismo que Asia y África juntos, el mundo estaba dividido en cuatro continentes, lejanos. Aun así cayó en treinta días de lucha.

—Más pronto que tarde me enteré de la derrota de mis hermanas, parecía que cada día que me despertaba me daban la noticia de que una de ellas fue derrotada —narraba Celestine—, Lo único que podía hacer era consolar a mis ciudadanos porque cuando el imperio de la humanidad llego y conquisto la ciudad, no pude hacer nada más que rendirme. Lo recuerdo, un disparo de su magia explosiva y los muros de la ciudad cayeron, sus soldados entraron, su extrañas armas eran superiores a nosotros y lo demostraron al no tener piedad con los guerreros que intentaron defender la ciudad.

"Somos el ejercito espacial de las naciones unidas, al servicio del imperio de la humanidad. Tomamos a su Reina Celestine Lucross como prisionera" un militar de alto rango hablo a todo nuestro mundo desde el palacio, ahí lo vi por primera vez, parado junto a los otros demonios como él. "Ella y las princesas de la coalición entregarán la rendición de su mundo ante el emperador Kratos, su mundo formará ahora parte de nuestro imperio y será rebautizado por el nombre de Eostia, este mundo queda bajo mandato de la UNSC, por la gloria del emperador"

"¡Por la gloria del emperador!" gritaron los marines de la UNSC en cada ciudad conquistada.

—Yo estaba esposada detrás de ellos mirando como sometían a mi mundo y temía lo peor, pero no me quede para verlo, me llevaron a su calabozo en una de sus naves —contó Celestine—, allí encontré a mis hermanas encerradas.

"¡Celestine-sama, esta viva!" Ellas estaban sanas y salvas, no sabíamos por cuanto tiempo. Todas estaban vivas: la princesa Alice, Kaguya, Fiorire, Luu-luu, Maia y Claudia, ella era mi guardaespaldas "Todas las princesas estamos aquí."

"¿Que hay de la reina Olga?" pregunto Alice "su reino fue de los primeros en ser atacados en Eostia"

"Debemos buscar la forma de salir de aquí." dijo Claudia luego de admitir que desconocía el paradero de la reina de los elfos oscuros.

"No lo hay" había en el mismo pabellón criaturas que no conocía. Uno de ellos hablo desde su celda, los guardias se referían a esa cosa como un elite, "estamos atrapados en una estación espacial, no hay salida"

"¿Acaso también invadieron tu mundo?" Pregunto Claudia, ella estaba a lado de la celda del elite, ella estaba frente a mi celda. Una celda para cada una.

"No, nosotros invadimos su mundo, el de ellos" nos dijo.

Era una estación espacial, una plataforma construida como una prisión colocada sobre la orbita del planeta, una prisión móvil de la UNSC que llevaban en campañas de invasión en los otros mundos.

—Era un elite, un soldado de un imperio llamado covenant —contó Celestine—, él fue quien nos contó sobre quien era John, el jefe maestro.

"Nuestra religión, nuestros señores Forerruners dejaron en sus escrituras el peligro que representaban a los humanos en la galaxia. Nosotros los elegidos para ser las herramientas de su voluntad, su voluntad era exterminar a los humanos, así que atacamos su mundo hace décadas pero nos equivocamos al hacerlo y lo que sucedió fue que despertamos un mal dormido" decía el Elite, "Los humanos despertaron un mal más antiguo que nuestros señores Forerruners, males que incluso ellos les temían, sus señores oscuros."

"¿Señores oscuros?" pregunto la princesa Claudia, temblamos cuando escuchamos ese apodo.

"Despertaron a su Dios oscuro, el dios de la guerra y el caos, Kratos. Con él despertaron a su vástago un guerrero nacido del mismo infierno, un dios de la muerte y la destrucción, lo llaman: Doom Slayer" se escuchaba el terror que les tenía el elite, "nos derrotaron la primera vez, para cuando volvimos una segunda vez ya no solo eran sus dos dioses por los que tuvimos que preocuparnos, sino por los ejércitos que crearon para seguirlos a las batallas, ellos los llaman spartans pero son demonios. Su fuerza es superior a la de cualquier humano y solo necesitan enviar a uno para con decenas de soldados, pero el peor de todos es aquel al que los spartans llaman: Jefe maestro, pero en realidad quien es él es el rey de los demonios."

"¡Rey demonio!"

"Él mismo, lidero la invasión a su mundo."

—Entonces alguien entro en el calabozo, unos guardias que venían a por mi —dijo Celestine—, pero no eran los guardias que vimos antes, los mismos demonios que ese Elite nos hablo entraron a buscarme, comencé a creer que las profecías dejadas por los dioses estaban por cumplirse.

—¿Que profecía? —pregunto Hisato.

—Los dioses advirtieron sobre el retorno del rey demonio, un ser oscuro al que ellos expulsaron. Ellos advirtieron que un día regresaría, solo sería derrotado si la fe de nuestro pueblo era fuerte, supongo que no lo fue tanto —decía mortificada, sin embargo lo decía como si en realidad lo disfrutará—, luego tuve un sueño hace años tras convertirme en la reina de Eostia al ser llamada como la reencarnación de la diosa, un sueño donde el rey demonio me tomaba y me obligaba a entregarle mi cuerpo para perdonarle la vida a mis ciudadanos. ¡Ha! Tan solo pensar que era una visión de mi futuro y no un simple sueño.

—¿Como? —Hisato entró en nervios, no sabía lo que se vendría en la narración de la elfa.

—Los guardias que vinieron por mi, no eran los de antes. Ahí fue cuando lo conocí en persona al jefe maestro —recordó Celestine.

"¿Tu eres la que llaman Celestine? El emperador quiere llevarte a una audiencia con él para firmar la rendición oficial de su mundo" dijo un spartan con una armadura roja. Acepté, temiendo por que mi sueño pasado se cumpliera, un sueño del que le conté incluso a mis aliadas en su momento.

"¡Esperen a donde la llevan!" Claudia comenzaría a golpear la puerta de su celda "suelten a la reina, malditos demonios. ¡Cobardes!"

»Uno de los tres demonios golpeo la puerta de la celda e hizo temblar a Claudia cuando su suave golpe abollo la puerta, no se cual era su nombre, solo que llevaba un número escrito en su armadura, el 104 —contó Celestine.

"Agradezcan que ordenaron capturarlas con vida" dijo el demonio. Yo era llevada por los otros dos, me llevarían de ese calabozo a uno de sus navíos.

"Malditos demonios ¡¿Se atreven a declarar que han conquistado Eostia cuando ni siquiera nos enfrentaron?!"

"¿Disculpa?" aquel demonio volteo a ver a Claudia, su voz carente de cualquier emoción ante las provocaciones de la princesa nos preocupo a todas. Todas temblamos, los vimos durante los ataques que lanzaron a nuestras ciudades, veloces, letales pero sobre todo fuertes. Nuestros mejores guerreros no eran en lo más mínimo rivales para estos demonios que cayeron de las estrellas, lo vi caminar hasta la celda de Claudia y contestarle a sus provocaciones "ustedes son las prisioneras, no tuvieron oportunidad con nosotros."

"¡No con esa magia tan barbárica de luchar, convirtieron a nuestros ejércitos y pilas de carne irreconocibles!" grito "no aceptaremos rendirnos ante ustedes no hasta que nos hallan enfrentado como se debe, en un duelo."

"¿Un duelo eh?" el mismo rey demonio que tenía sus manos sobre mi fue hacia Claudia y le dijo: "bien, será rápido."

»Vino entonces la humillación para Claudia, nos llevaron al patio de la prisión. Bajo la vista de todos los guardias, los prisioneros y el resto de nosotras que fuimos obligadas para presenciar el momento en que el mismo rey demonio demostró una fracción de su fuerza —relato—. Le devolvieron su espada a Claudia, mientras que él usaría una espada común.

"No tienes oportunidad contra mi, demonio. Esta espada fue forjada con el acero de las minas de Danmation, entregada a mi por mi maestro él mismo que ustedes mataron de forma cobarde con su magia explosiva"

Lo que Claudia no sabía era que esa magia explosiva de la que hablaba fue en realidad el impacto de una bala calibre cincuenta perteneciente a un rifle francotirador de la UNSC, disparado por la experta francotiradora del equipo azul. Durante el asalto a la ciudad capital, susodicho maestro espadachín estaba al frente de las fuerzas defensoras, cuando el muro cayó el primero en ser eliminado fue este hombre cuando ni siquiera la cortina de polvo cuando aun no había caído. La bala destrozo su cabeza y no quedo nada, más que el terror en los soldados cuando el legendario guerrero murió frente a ellos y la paralizada princesa guerrera que fue capturada en dicho primer asalto.

—Entonces vino la humillación —Celestine se preguntaba por el destino de Claudia, quien fue antes su guarda espaldas.

"¡Enfrentame rey demonio!"

»Blandió su espada contra él y en un movimiento sagaz, mi futuro esposo acabo con él. Un simple movimiento y quebranto la espada de Claudia. Lo único que quedo era el mango de su espada así como la cara incrédula de ella cuando miró con horror lo que quedo de su legendaria espada. Las risas comenzaron a surgir de los guardias, burlas e insultos comenzaron a ser pronunciados para nosotras, pero sobre todo para Claudia.

"Espero que aun tengas la garantía, princesa" tal vez ese fue el insulto más gentil que pudimos escuchar."Terminamos" dijo el rey demonio luego de arrojar su espada a pies de Claudia, la dejo atrás sin importarle que ella cayó de rodillas humillada ante él.

»En cuanto se dio la vuelta Claudia se levanto con la furia que le provoco tal humillación y con el pedazo que le quedaba de su espada intento apuñalar por la espalda al rey demonio, termino siendo igual de humillante. Aun cuando su grito alerto a los guardias él no se detuvo a mirar hasta que sintió el toque de Claudia, el trozo de espada reboto en su armadura y ahí fue cuando por fin se detuvo, volteó a verla y de nuevo Claudia intento apuñalarlo en el pecho pero otra vez, lo que quedaba de su espada reboto en la armadura del demonio.

»Intento apuñalarlo por tercera ocasión y fue ahí cuando él la agarro por sus manos con una sola de sus mano, la levanto y temí por lo peor. Soltó un golpe en el estomago de Claudia y la arrojo hasta el otro lado, su fuerza le hizo escupir sangre luego de estrellarse contra la pared y rendirse al caer desmayada luego de intentar ponerse en pie.

"Dije que se acabo"

»Me llevaron ante su emperador, no supe que paso con mis aliadas desde ese día. Incluso ahora no se que a sido de ellas. Espero que sigan vivas, aunque no se como quedo Claudia después de esa rápida paliza. Cuando conocí a su dios oscuro, el miedo me consumió.

Era una sala de guerra, Celestine no tenía idea pero ella pensaba que se trataba de la sala del trono del emperador de la humanidad. Se trataba de un simple cuartel, la habían trasladado a otra estación espacial que la UNSC movió a la orbita del planeta, un grupo de comandantes asignados que dirigieron la colonización del planeta estaban recibiendo uno a uno a los distintos gobernantes y máximas autoridades capturadas para la firma de su rendición. Si bien la UNSC proclamo victoria, faltaba firmar el documento que anunciaba la formal rendición de su ocupada nación.

—Ahí fue donde vi a Olga —contó Celestine.

"Yo Olga Discordia, gobernante del reino del bosque oscuro. Entrego el poder ante la autoridad de la UNSC y a los elfos oscuros como ciudadanos del imperio de la humanidad. Aceptamos obedecer las leyes y decretos para nuestra gente" dijo Olga mientras escribía sus palabras en un documento que le entregaron, no entendía que pasaba pero solo observaba.

"Bien, con su firma escrita la población de elfos oscuros recibirá un trato justo como lo prometimos" creo que era un general quien recibió esos archivos y los entrego ante el emperador, pero él no necesito verlo para saber que Olga se había rendido. Creíamos que había muerto, hasta donde supimos, las fuerzas de Volt atacaron su palacio pero supusimos lo peor.

"Mi rey" la vi reverenciar a mi futuro esposo "tal como le prometí, los elfos oscuros le serviremos a usted y a vuestros señores oscuros."

»La hicieron retirarse luego de decirle que sería liberada, algo prometido por esos generales —contaría Celestine—. Luego fue mi turno de firmar, las profecías decían que cuando el señor demonio regresará los elfos oscuros se unirían a ellos, después de todo ellos fueron creados por él, más bien corrompidos. El pecado de su traición esta reflejado en el color de su piel.

—Eso es un poco racista —Hisato se sintió incomoda, los prejuicios en la tierra pasaron luego de que todas las naciones e imperios se unieran ante la invasión covenant en ambas guerras.

—¿Que es racista? —la reina elfa desconocía la palabra, sin embargo Hisato dijo que después le explicara lo que había detrás de esa palabra, pero que primero le terminará de contar la historia—. Luego pase yo, ahí los tres. Dios, padre e hijo, yo pensaba que el rey demonio ya era aterrador, ver el rostro de su Dios de la muerte casi hace que mi corazón se detuviera, sus ojos reflejaban su potestad de la muerte, sin hablar de su mismo emperador, los suyos, su rostro el tono cenizo de su cuerpo y su emperatriz casi me hacen desaparecer, entonces entendí que los dioses nos habían abandonado, que los tiempos oscuros del fin de nuestro mundo por fin habían llegado.

»Los tres al frente de los generales y comandantes en la mesa, a mi me tenían delante de ellos. Hablarían sobre firmar la rendición de Eostia y ceder mi corona ante ellos como lo hicieron con Olga, pero yo no entregaría Eostia a esos señores oscuros, pero entonces vendría a cumplirse la segunda parte de la profecía, la que más me aterraba haber leído.

"¿Ella es la reina de los elfos?" pregunto su emperador. Me sorprendía de que sus generales no temblaran ante su voz, se regocijaban al escucharlo hablar.

"Ella es Celestine Lucross, emperador Kratos. Es la reina de Eostia, el continente más grande de este planeta y con la mayor influencia" dijo el rey demonio, entonces él se puso entre su emperador y yo. "Emperador, la influencia de esta mujer es más grande de lo que parece. No puede ser encarcelada ni ejecutada como a los otros regentes que hallamos culpables de corrupción, si bien muchos de sus políticos fueron hallados en los cargos Celestine Lucross es diferente."

"¿De que habla jefe maestro?" pregunto uno de sus generales.

"Eliminarla públicamente como al resto, incitaría a una rebelión por parte de los ciudadanos. Quitarle el titulo politico y sus posesiones a las otras princesas funciona con ellas pero con la reina Lucross no, para la gente de Eostia ella es llamada la reencarnación de la diosa o algo así" no entiendo porque intervenía por mi, pero eso me hizo armarme de valor.

"Soy la reencarnación de la misma diosa" dije, pero pude sentir el odio en sus miradas cayó sobre mi, pude sentir como mi corazón quería escapar de mi, incluso mis pies ya habían dado un paso para atrás. "No entregaré Eostia al rey demonio."

"Parece que no lo entiende, majestad. Aunque no firme el acta de rendición de Eostia, su mundo ahora responde al imperio de la humanidad. Sus ejércitos han sido desarmados, destruidos o hechos prisioneros y sus pobladores no están muy en desacuerdo con nuestra ocupación y eso que solo a pasado un día" dijo otro general.

"Seguramente les a lavado el cerebro con alguna magia suya."

"Creame, no necesitamos hacer eso esta vez." no se si burlaban de mis ciudadanos o lo decían en serio. Mis ciudadanos no me traicionarían.

"¡Basta!" dijo su emperador y su dios de la muerta hablo. "Cierto, mi hijo tiene razón. Dado que mi nieto a decidido intervenir a favor de tu vida aun cuando sabe que los de tu especie no son bienvenidos en nuestro imperio, Elfa; te haré una pregunta ¿Como quieres ser tratada?"

"Soy la Reina, Celestine Lucross de Eostia y como gobernadora del reino seré tratada."

"Bien entonces serás la gobernadora de Eostia, mundo colonia del imperio de la humanidad."

"¡¿Colonia?!"

"Pero para asegurarnos de que tu lealtad sea para el imperio, toda reina necesita un rey" la emperatriz Freiya, una bruja tan poderosa que su poder llenaba toda la habitación hasta perturbarme, saber de una mujer como ella y su dios emperador nació su dios de la muerta es abrumador, ella camino hasta el rey demonio y sobre todo ante mi "Jefe maestro, John. Creo que es tiempo de que consagres una nueva esposa, aunque sea esta elfa."

El imperio de la humanidad despreciaba a los elfos, los arios más que a ningún otro.

"¡Emperatriz!" de pronto, el dios de la muerte levanto la voz e hizo callar al rey "si así es como lo decide, sus palabras nuestra voluntad, majestades."

»Me llevaron de regreso a Eostia en una de sus naves, sola. No volví a ver a mis aliadas —soledad en su alma, se sentía condenada, las escrituras dejadas por su dioses habían escrito su destino y aunque los humanos cuestionaban la naturaleza de su religión, adoraban a Celestine por motivos ajenos a la fe—. Anunciaron mi regreso al mandato de Eostia pero también seria administradora de todo nuestro mundo, controlar todo un reino ya era una tarea difícil y pensé que hacerlo en grande sería mas complicado, pero la UNSC proporciono espirítus maquina para ayudarme con la administración de todo el planeta.

»Eso no era lo que me preocupaba sino que esa misma tarde anunciaron la restauración de mi cargo, hicieron publico que sería desposada por el rey demonio, Hisato dices que nuestro esposo no es el rey demonio pero los mismo militares de tu imperio lo presentaron así ante mi reino.

—Eso... eso debe tener una explicación —dijo Hisato, Sam había dejado de comer y se quedo dormido con el pecho de su madre en su boca—. Pero eso me explica por que vimos en la noticia que John y tu estaban en plena boda. ¿Todo ocurrió el mismo día?

—Si —contesto con depresión—, sabia que mi destino estaba sellado cuando el sol se oscureció ese día, justo como en las profecías escritas.

—¿Hablas de un eclipse? —Celestine no entendía que era un eclipse, cuando Hisato se lo explico ella le dijo que si, que dicho evento astronómico sucedió aquel día ella se sobresalto—. ¡En serio hubo un eclipse solar ese día!

—Tal como estaba escrito, él lo invoco digo se quedo mirando la muerte del sol antes hasta su renacimiento. Cuando llego la noche sabia que no podía evitar mi inevitable destino —exclamo Celestine, ella no vio su rostro hasta la luna de miel—. La noche era sombría, la luna no estaba, el clima era helado pero el invierno ya había pasado. Nunca me había preocupado tanto por el destino de mi nación, el futuro o los frutos de nuestra tierra que peligraran, la gloria que los dioses nos habían prometido y que tanto yo había predicado nos traicionaron. La única forma para asegurar la seguridad de mi pueblo que les prometí todo el tiempo era convirtiéndome en el objeto de placer del rey demonio.

—Oye, espera un momento —Hisato comenzó a sudar de incomodidad, ver a Celestine abrazándose así misma mientras emitía jadeos, estaba reviviendo memorias de esa noche. Solo unos segundos después de llevar a Sam a dormir a su cuna volvió, Celestine salió de sus recuerdos húmedos y Hisato la tomo de las manos con las pupilas brillantes y gran emoción le dijo—. Ahora si cuéntame que sucedió y no te resistas en dar detalles.

Llego el momento más interesante de la historia.

—Me preparé para la noche, aunque él no lo pidió. Pensaba que si hacia algo mal dejaría salir su ira aunque él prometiera la seguridad de las personas —narraba Celestine, su puño contra su pecho y sus suspiros pesados recordado lo que su cuerpo sintió aquellos días le decían a Hisato cuanto disfruto, es decir; sufrió—, camine hasta la alcoba de los dioses, una alcoba superior a los mios reservada para su llegada que nunca llego, en su lugar me esperaba el rey demonio. Llevé mi vestido ceremonial en lugar de mi ropa de dormir habitual, caminar entre sus soldados que sustituyeron a los guardias del palacio solo me hizo sentir más nerviosa de lo que ya me sentía pero en cuanto me acerque a las puertas, voces extrañas y lamentos peculiares se dejaban escuchar del otro lado.

»"Rey demonio, estoy aquí" dije, pero no tuve respuesta, la extraña voz de una mujer que provenía de adentro se intensifico. Parecía estar sufriendo una tortura ¿pero quien podría estar allí? "Voy a entrar, mi señor... ¿Eh?"

»Ahí dentro, el rey demonio estaba disfrutando de la compañía de otra reina, con Olga. Estaban desnudos, ella entregada en la cama, reducida de una figura monárquica conocida como la reina de hierro reducida a una mujerzuela sucia.

"¡Señor demonio, deme su semilla por favor!" la forma tan sucia con la que Olga Discordia gritaba de placer al estar entregada a los deseos del rey al estar de rodillas y de manos en la cama mientras que él no se detenía en usarla para su placer.

»La puerta se cerró por si sola detrás de mi, entendí que no podía escapar aunque mis piernas no iban a reaccionar y mis ojos no podían dejar de mirarlos siendo peor que animales. Ya era intimidante con su armadura, verlo sin ella, su físico era imponente y sus músculos... me encendían. Aunque su rostro no era el aterrador rostro que tanto imagine pero era hechizante.

»El cuerpo de Olga estaba bañado en sudor así como la expresión indebida en su rostro luego de caer en la cama gritando de forma tan depravada gritando por más, corrompida por los deseos pasionales a los que el rey demonio la sometió por quien sabe cuanto tiempo antes de que yo entrará, ella cayó con una sonrisa luego de estar lidiando con su espada. Esa espada larga, gruesa y carnosa. Era tan larga que pasaba de sus rodillas.

"Yo... " trate de hablar pero en cuanto ojos cayeron sobre mi me perdí.

»Dicen que los ojos son las ventanas del alma, los suyos están hechos de diez paredes de acero fortificado una tras otro todo bajo un poderoso hechizo que penetra el alma de quien mirá esos muros. Mi respiración se volvió caliente por alguna razón, mi cuerpo comenzó a arder y mis piernas temblaron en cuanto él se puso de pie, el esplendor de su espada fue intimidante cuando me apuntaba con ella, el daño... el placer con el que me haría su mujer... lo termine gozando~ Hisato.

"Ven aquí".

"¿Eh?, espere rey demonio.. no estoy lista".

»Me retuvo con sus fuertes músculos, fuertes y duros como troncos de árbol. Deshonraría mi vestido al no dejar que me lo quitará desde principio, durante seis días de placer con el que me castigo me corrompió. Sus labios recorriendo mi cuerpo, su fuerza brutal y su insaciable apetito sexual.

"¡Por favor, mi rey... sea más gentil!" gritaba cuando sus labios saboreaban mis pechos y su espada empujaba con toda su furía.

"Tienes un aroma fantástico" diría a mi oído reteniendo mis manos sobre la cama, un momento antes de saborear mi oreja también.

»Sentí como una fuerza desconocida recorría mi cuerpo desde mi vientre hasta mi cabeza, aun ni siquiera había marcado mi cuerpo con su semilla pero mi persona ya lo deseaba. Mis piernas se envolvieron en su cuerpo, anhelando su genes, las profecías decían que sería un castigo por haber fallado a los dioses, sin embargo lo disfruto cada vez.

"No, no voy a ceder ante tu corrupción" le decía en el amanecer del siguiente día, yo estaba encima del rey, miraba mi cuerpo mientras yo misma pulía su espada con mi boca junto con Olga, mi vestido enrollado en mi cintura ya olía a pecado. "Solo hago esto por mi porque has prometido la seguridad de mi pueblo."

"Por favor, rey~ denle el fruto de su semilla a tus esposas como desayuno." dijo la elfa oscura en la cama.

Celestine podrá negar la realidad, pero ella como Olga Discordia estaban compitiendo por obtener un trago de la genética oscura del jefe maestro. Sus labios besaban en paralelo la punta deseando robarlo para una sola. La liberación que hizo cayó sobre el rostro de ambas, para ellas era recibir la bendición del mismo rey.

—Le dije que: "Tal vez halla aceptado ser tu esposa, pero no te aceptaré como mi esposo~" decidí enfrentarme a su espada durante todo el segundo día, pero cedí ante su poder.

»"Dices eso pero mueves tu cuerpo de una manera indigna para seguir siendo la reina de Eostia, Celestine" Olga estaba frente a mi, recibiendo amor de la boca del rey demonio, ella estaba totalmente entrada a él.

"Solo hago lo necesario por mi pueblo".

"Admite que estás disfrutando esto tanto como yo."

No lo dirá pero Olga decidió callarla con un beso uno que duro el tiempo en que ellas caían ante la experiencia del jefe maestro en este tipo de combates. John tenía a la reina de las elfas oscuras sentada sobre su cara y él la castigaba con su lengua mientras que no tenía hacer nada más mientras que Celestine intentaba domar su hombría pero en el primer momento en que montó al spartan su cuerpo sufrió un orgasmo potente como los que el mismo jefe le hizo sentir la noche anterior.

—Le pedí que me diera un respiro cuando vi que ya era el tercer día, durante el segundo día estuvo azotando a mi y a Olga con su espada, gritamos yo por una piedad que no quería recibir ni que tampoco me dio mientras que la reina de las elfos oscuros gritaba por más —Hisato se estaba picando con el relato de Celestine—. Ahora era yo quien estaba de rodillas en la cama moviendo mi cuerpo de manera desvergonzada para complacer al rey, pero luego de mis palabras me abrazo con mucha fuerza, sus brazos apretaron mis pechos y me levanto de la cama sin que quitará mis rodillas.

"No quiero" susurró como un amante gentil antes de ser el rudo y despiadado rey que es.

»Mi voz dejo escapar un grito muy perverso, tan solo era la noche del tercer día pero ya me había corrompido con una estocada de su espada que toco un punto sensible de mi interior con el que me hizo sentir solo como su mujer y nada más. Mi boca no pudo resistirlo más, quería sentir esa lengua que acaricio mi intimidad hasta hacerla llorar acariciando mi propia boca.

"De acuerdo, seré su mujer. Rey demonio, use mi cuerpo para saciar sus pasiones y con gusto daré a luz a todos los hijos que quiera conmigo, mi rey." lo aceptó caí ante la magia blanca de su espada con la que me lleno durante los seis días que duro la luna llena.

"Yo también, quiero los hijos del rey demonio" Olga vino a abrazarlo cuando ni siquiera había terminado conmigo.

»Durante el cuarto día continuamos sin descanso, al menos él así fue con nosotras. Nos tomaba en sus manos y no nos soltaba hasta vernos caer rendidas, cuando una caía la otra ya estaba repuesta para seguir por unas horas más y de nuevo volvía con la otra.

»Al quinto día fue más pasivo, lo hicimos pero fuimos nosotras las que hicimos todo pues el rey nos lleno de besos y caricias con sus manos pero que aun así nos hizo gritar de placer. El sexto día fue el más intenso, mis piernas estaban tan adoloridas más aun así no quería que él se detuviera, aunque en mi mente no hubiera ningún otro pensamiento o preocupación solo quería que sostuviera y no me soltará hasta que por fin no pude recibir más de su amor ni Olga tampoco.

»El séptimo día descansamos todo el día mientras él se hizo cargo de Eostia por mi y Olga. Después de eso, mi lealtad a él como su esposa una decisión que mis damas de compañía respetan hasta ahora, ellas creen que sucumbí a su magia, yo diría que si, después de todo aun se como sabe.

La mente de Celestine le hizo sentir el sabor y textura de su magia luego de la ultima noche en que su esposo estuvo con seis esposas a la vez. Un efecto placebo muy poco decente de recordar.

—Desde entonces eh sido su mujer, ante mis damas de compañía actuó como si le temiera o lo detestará, pero a solas, no puedo evitar amarlo. Ahora se que las profecías de mis dioses es mentira —confesó Celestine—, los ciudadanos de Eostia nunca han estado mejor. Se han construido hospitales y muchas escuelas, la economía nunca a estado más estable. Si esta es la condena que los dioses tanto advirtieron para Eostia, entonces no queremos el cielo que tanto nos prometieron.

—Bueno, así a sido con las otros mundos colonizados por la UNSC. John dice que la razón por la que se buscan a otros mundos es para protegerlos del covenant, tal vez se dice que los hemos derrotado pero ellos siguen por ahí atacando mundos ajenos al dominio del imperio, mundo con civilizaciones humanas emergentes.

—Ya veo, entonces mi esposo quiere conquistar otros mundos —decía con una complaciente sonrisa—, es digno que lo llamen rey demonio a él. Aunque me pregunto, si a estas alturas, cuando él vuelva yo podré darle un hijo también como tu Hisato. Digo, la ultima noche que estuvo con nosotras no dormimos para nada con él en la habitación.

—No seas ansiosa, hasta hace unos años me preguntaba cuando tendría un hijo con John por fin lo tengo —su bebé Sam—, verás la razón por la que John puede ser una bestia apasionada en algunas ocasiones es porque él además de ser un semi dios, mitad humano mitad dios, es porque también tiene sangre de dragón.

—¿Sangre de Dragón?

—Resulta que su padre de John, el slayer; una vez se devoró el corazón de un dragón y por haberlo hecho adquirió parte de los instintos de dragón y con eso Tsunade-Okasama dijo que era el estado de celo de un dragón. Los dragones cuando están en una región donde hay un eclipse solar entran en celo después de eso, los minutos que hayan estado bajo el eclipse son los días en los que su cuerpo se llena de energía una que suele liberar teniendo intimidad con sus parejas —explico—. Por esa razón John no te dejo descansar. Pero todo eso que libero en ti era energía no te habrá embarazado a menos que hagas el amor con él fuera de eventos celestes como ese, pero John es un spartan él tiene sus instintos dominados a diferencia de sus hermanos, ellos si son más... apasionados con las mujeres a diferencia suya, solo cuando vuelve a casa o antes de irse John toma la iniciativa, debes ser tu la que lo haga despertar esos deseos en él.

—Entiendo, debo ser yo quien provoque a la bestia que esta durmiendo en el rey demonio —dijo complacida, Celestine—. ¿Pero entonces?... es posible que cuando nuestro esposo regrese, yo pueda darle la noticia de estar embarazada.

—Tal vez —le regalo una sonrisa a Celestine, pero luego Hisato se preocupo miro al techo y dijo—. Solo espero que su misión no tarde más de lo que prometió que iba a durar.

Como el jefe maestro les pidió a sus esposas, ellas tomarían el tiempo que duraba su misión para conocerse. No dudaban que él rompiera su promesa de volver, pero había una minúscula posibilidad de no regresase, esa pequeña probabilidad era suficiente para hacer que se preocuparan. Pero era un semidios, uno que venció ejercitos sin descanso, temer por su vida era tonto, mejor debían temer los que se metieran en su camino.

—¿Y que tal si vuelve con otra esposa?

—Dudo que eso pase, Celestine —pudo sentirse aliviada con esas palabras—. ¿Quien sabe? Que lo haga una segunda vez le iría muy mal.

¿A quien debía temer el jefe maestro? A sus esposas o que en el espacio aun existiera el covenant. El enemigo lo llamaba: Rey demonio, sus mujeres lo llamaban: Esposo. 


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